"Meticuloso, psicopático, meditador". Con esas palabras el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, definió la personalidad de Yoel Aaron González, de 19 años, recientemente imputado por el doble crimen de la Sexta Sección, en mayo pasado.
Entre los elementos secuestrados en la vivienda de Joel, se encontraba una lista con un decena de nombres, entre los que figuraba el de una de sus víctimas, Hugo Montesino, ya tachado y con la inscripción "eliminado". Lo mismo para dos nombres más: la madre de Montesino y otro no revelado aún.
Esa lista es que la que abre la posibilidad de que podría estar tratándose de un asesino serial -o al menos en carácter potencial- y no de un simple homicida. Pero no es el único factor que da a entender esto.
Todas las características del único detenido por el doble crimen corresponden a un asesino serial.
Según la definición de Homes y Deburger (1988), el asesino serial hace referencia a una persona que mata reiteradamente y logra cometer más de tres muertes, generalmente opera individualmente, en la mayoría de las veces, cada vez que lo hace mata a una sola persona que no suele tener vínculo con la víctima, que carece de móviles claros y que lo hace en diversos momentos, pasando por pausas o intervalos de tranquilidad o "enfriamiento". Actúan como depredadores, acechan, se acercan y matan.
Según el reconocido psicólogo e investigador policial norteamericano Dr. Joel Norris, el proceso de "caza" de víctimas se diferencia en varias fases:
Áurea: fase de aislamiento social e inclusión hacia un mundo de fantasías de muerte y destrucción. En sus fantasías ellos crean otra realidad, una en la cual tienen el control total y no se sienten amenazados, sino dominantes. La fantasía por sí sola puede satisfacerlos momentáneamente, pero también puede ser insuficiente e impulsarlos imperiosamente a matar. El individuo torna a depender de modo progresivo de estas fantasías, hasta un punto donde aquellas comienzan a gobernarlo por completo.
Sobre la vida personal de Yoel, Aranda había detallado a este medio que “en principio se sabe muy poco. Todo surge de anotaciones, pero hay que ver si son fantasía o corresponden a su vida real”.
El detenido, perteneciente a la subcultura dark, en su perfil en Facebook aseguraba trabajar en “asesinatos profesionales a sueldo”.
“Es como un personaje que creó él, por estas horas referenciando como la posibilidad de que sea autor de un crimen real. Eso ya tendría otra significancia”, sostuvo el minsitro.
Búsqueda: fase para elegir y frecuentar sitios adecuados para encontrar a su víctima.
Con respecto a los servicios sexuales que brindaría el joven, el ministro dijo que “surgen de las anotaciones sobre cómo contactar servicios sexuales en sitios web y ‘valores de otros escorts’. También sobre cómo iniciar un contacto y qué tipo de preguntas hacer. No se sabe aún si efectivamente ejercía la prostitución. Ese sería lo único que lo une a Montesino”, según Aranda.
Seducción: el cazador humano en esta etapa puede actuar con violencia directa e inmovilizar a sus víctimas o también puede experimentar un placer especial por atraerlas y burlar su autoprotección. Algunos pueden contenerse al arribar a esta etapa y se conforman con haber establecido ese contacto con eventuales víctimas, y luego retroceden. Empero, la mayoría no son capaces de reprimirse ni detenerse y ascienden al siguiente escalón.
Se sabe que Montesino contrataba servicios sexuales que rastreaba por Internet. Y uno de los contactados por la víctima habría sido Yoel., quien se ofrecía a través de ciertas páginas. Lo que no está claro es si el chico efectivamente haya ejercido la prostitución, o que simplemente la haya utilizado como excusa para contactar a sus víctimas.
Captura: Periodo en el cual "cierran la trampa" y disfrutan de las reacciones de terror a las víctimas, utilizan medios físicos o psicológicos para inmovilizarlas.
Las víctimas murieron por una gran cantidad de heridas punzocortantes en sus cuerpos. La madre de Montesino fue encontrada fallecida en la cama, mientras que el hombre yacía en otro lugar de la casa.
Asesinato: momento el que los asesinos seriales aniquilan, utilizando su modo de operación en particular, su estilo personal, durante el homicidio experimentan clímax.
Para e doble crimen de la Sexta Sección Yoel prefirió el cuchillo, y según los investigadores no se conformó con apuñalar. Los cortes fueron profundos, grandes y desgarradores. Teresa Montesino, madre de Hugo, tenía una clavícula totalmente salida a causa del tajo profundo que tenía en esa zona.
Fue precisamente el objeto particular de Yoel lo que lo terminó delatando. Regaló cuchillos de grandes dimensiones a otro joven que fue detenido y se lo contó a la policía.
Fetichista: El homicida guarda un fetiche que le permita recordar su hazaña, revivir la escena. Recauda un trofeo que le permite prolongar la experiencia.
En un termo blanco laqueado de medio litro oculto en su habitación, Yoel, guardaba el dedo anular amputado a Hugo Montesino.
Depresivo: Crisis post homicidio que puede llevarlos incluso a tener ideas suicidas, aunque pocos de ellos consuman su propia muerte.
Un joven que dijo llamarse Aarón fue atendido en el Hospital Central alrededor de las ocho de la mañana el día del doble crimen de la Sexta Sección. Fue objeto de curaciones por “cortes”. Aún se desconoce si fueron autoinfringidos o producto del forcejeo con sus víctimas.
Yoel también entra en un parámetro sabido dentro de la psicología forense: no todos los psicópatas son asesinos, pero sí todos los asesinos son psicópatas.
Se trata de personalidades antisociales reincidentes, se caracterizan por parecer normales, tener capacidad de discernimiento y normal curso de pensamiento y lenguaje, no padecen de remordimientos, son manipuladores, ostentan megalomanía (autoestima distorsionada exageradamente positiva), no establecen un proyecto de vida y desde la infancia presentan conducta antisocial y son reincidentes hasta que son capturados por la justicia, es decir, solo los detiene el control social formal.
En sus crímenes suelen apelar a la justificación o a la estrategia de evitación de la responsabilidad, que tiene tres factores principales: el primero es que los individuos con trastorno de personalidad antisocial se justifican y se sienten víctimas; el segundo, es que evitan la culpa y el tercero es su falta acentuada de remordimiento, según Ángela Cristina Tapias Saldaña, experta en Psicología Jurídica y Forense.
Si se trata de un asesino múltiple o si solo se corresponde a un evento psicopático de una personalidad criminal, solo lo develarán los escritos de Yoel, los cuales podrían deparar más datos a los investigadores.