Descubren una nueva especie de mamífero

Se trata del olinguito, un animal que vive en los Andes y que los científicos separaron ahora como especie aparte, emparentada con coatíes y mapaches.

Un carnívoro de apenas 900 gramos ha sido descubierto como una especie diferente que vive en Sudamérica.  Ha sido bautizado como olinguito y es una mezcla de gato y oso peluche, vive en los bosques fronterizos de Ecuador y Colombia. Los científicos lo presentaron como la primera especie de carnívoro descubierta en el continente americano en 35 años.

Es un nuevo integrante de la familia Procyonidae, que incluye también a mapaches y  coatíes. Pesa dos libras, tiene ojos grandes, pelaje marrón rojizo. El descubrimiento ha permitido decir a los científicos del  Instituto Smithsonian que el mundo aún es del tono conocido.

Lo que ha ocurrido en realidad es que se ha establecido que el olinguito es una especie diferente, que no es una especie de olingo como se había creído de manera errónea. Había sido visto hace años en las selvas de Ecuador y Colombia, y también en museos y zoológicos, pero era confundido con su pariente más grande, el olingo.

 “El descubrimiento del olinguito nos demuestra que el mundo no está completamente explorado, y que sus secretos más elementales no han sido revelados”, dijo Kristofer Helgen, curador de mamíferos en el Museo de Historia Natural del Smithsonian en Washington y cabeza del equipo de investigación que dio con la nueva especie.

Especie embajadora

Al examinar más del 95% de los especímenes de olingos en museos, junto con exámenes de ADN y datos históricos, el equipo de Helgen halló evidencias del olinguito, una especie que hasta ese momento no había sido identificada.

El primer indicio que llamó la atención de los investigadores fue el tamaño de la cabeza y de los dientes de los olinguitos, que eran más pequeños y de forma diferente que los de sus primos olingos.

Los estudios comparativos sobre las pieles de estos animales en los museos concluyeron, además, que la nueva especie era más pequeña y con pelaje más largo y más denso.

Su hábitat, una zona única de las montañas andinas, entre los 1.500 y 2.700 metros sobre el nivel del mar, fue también determinante, porque estaba a una altura muy superior a la que viven los olingos.

Pero la información provenía de especímenes recolectados a principios del siglo XX, y los investigadores debían comprobar si los olinguitos todavía existían en la naturaleza.

Para ello, Hengel emprendió una expedición de tres semanas en los bosques andinos, junto a Roland Kays, director del laboratorio de Biodiversidad en el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte (sureste de EEUU), y el zoólogo ecuatoriano Miguel Pinto.

Los científicos pasaron los días grabando y documentando la vida, comportamiento y hábitat de los olinguitos.

El equipo determinó que la nueva especie es predominantemente nocturna y come principalmente frutas, aunque también se alimenta de insectos néctar. Pocas veces abandona los árboles y tendría una sola cría a la vez.