Un policía de cartón logró reducir 67% los robos

Tiene el tamaño natural de un hombre y se ubica en un estacionamiento de bicicletas en Boston, Estados Unidos.

Literalmente está dibujado y con eso alcanza para ser eficiente. Es que su figura (de cartón, por supuesto) alcanza para mostrar la presencia policial en un lugar muy concurrido por los transeúntes del metro de la ciudad universitaria de Boston (Estados Unidos). Y gracias a ese policía que vigila pero que si se lo mira atentamente no vigila nada, los robos de bicicleta en ese lugar concurrido se redujo hasta 67%.

Este policía de cartón forma parte de una campaña para  frenar la inseguridad en la estación de metro Alewife en Cambridge -una localidad cercana a Boston- , la policía colocó la efigie de cartón tamaño natural de un agente en el sector donde se estacionan las bicicletas, utilizado por cientos de personas diariamente.

Según el subjefe de policía Robert Lenehan, el falso agente, sumado a las cámaras de video y un nuevo candado ha reducido los robos en 67%.

También ahorra dinero. Lenehan calcula que costaría 200.000 dólares anuales tener un agente de guardia las 24 horas.

La efigie es del agente de policía David Silen, quien asegura que la fracción de segundo que les toma a los ladrones ver la efigie basta para desalentarlos.

Una ciudad donde el delito bajó

Boston es una de las pocas ciudades del mundo en que la inseguridad disminuyó en los últimos 20 años.

Con una población cerca a los 650 mil habitantes, es un caso interesante, ya que gracias a una efectiva participación de una ONG -que intervino en las familias de los posibles delincuentes- logró disminuir el delito en 77 por ciento.

Además de un programa para recuperar las armas de la calle mucho tuvo que ver la ONG Ten Point, constituida por sacerdotes cristianos y líderes laicos que trabajan para movilizar a la comunidad en torno a cuestiones que afectan a la juventud latina y negra. Esa asociación fue clave para explicar por qué en Boston bajó la delincuencia.

Ten Point se basa en cuatro principios. En primer lugar, considerar que la violencia es un problema de la delincuencia y no de la condición de pobre o marginal o de familias rotas. En segundo lugar, lograr que la comunidad pueda identificar a un pequeño porcentaje de jóvenes que están en el centro del problema. En tercer lugar, utilizar la palabra o el mensaje informal para frenar a algunos adolescentes en sus primeros pasos en el delito y, por último, dejar en manos de la policía los casos que ya no puedan ser contenidos por la ONG.

En su página web, Ten Point aclara que sus acciones se basan en la fe, porque "proporciona un sentido de esperanza" al individuo y busca "revitalizar la familia". De modo que -teniendo en cuenta los resultados obtenidos por esta mezcla de eficacia policial más eficacia de una ONG- el sentido espiritual y de familia influye decididamente en el individuo y se convierte en una respuesta positiva para solucionar el delito.

La estrategia general es sencilla: Ten Point actúa sobre los posibles delincuentes desde la raíz, es decir, sus familias y círculos de amistades, y la policía interviente cuando el individuo opta por la delincuencia.

El Departamento de Policía de Boston también comprometió al sector académico para identificar quiénes estaban mayormente involucrados en violencia por pandillas y así posibilitar el uso de leyes penales, de tránsito y contra las drogas. Al mismo tiempo, varias agencias de la comunidad aumentaron los servicios disponibles para aquellos que estuvieran en riesgo de no completar la escuela obtuvieran entrenamiento laboral y se convirtieran en trabajadores y consiguieran trabajo.