Escalofriante relato de una adolescente que mató a su bebé

El hecho sucedió en la pequeña localidad de Fortuna, en San Luís. Ocultó el embarazo a su familia porque planeaba su fiesta de 15 años.

Un hecho terrible ha dejado conmocionado al pequeño pueblo puntano de Fortuna, donde se supo que una adolescente de 14 años mató y enterró a su bebé recién nacido. Días más tarde, unos perros de caza habían detectado el cuerpo del pequeño y la joven confesó lo ocurrido.

Todo sucedió, como se mencionó anteriormente, en la localidad de Fortuna, ubicada a 280 kilómetros al sur de la ciudad de San Luís y a 210 kilómetros al este de General Alvear. La causa está a cargo del Juzgado de Instrucción en lo Penal y Correccional n° 1 de la Primera Circunscripción Judicial de Villa Mercedes.

Según publicó ayer el sitio FM Viñas de General Alvear, la adolescente de 14 años había ocultado su embarazo de la familia debido a que estaban en pleno preparativos de su fiesta de 15 años. La madrugada del 1 de agosto, la joven se levantó con fuertes dolores de estómago y le dijo a su madre que tenía un ataque al hígado.

Encerrada en el baño, la muchacha se sentó en el inodoro y dio a luz al bebé, cayendo éste y la placenta al retrete. Inmediatamente la chica cortó el cordón umbilical y sacó a la criatura de la letrina. Según una versión, como el bebé aún estaba con vida decidió ahogarlo en un fuentón, pero otra versión señaló que el bebé murió al caer al inodoro.

Más allá de eso, la chica recogió el cadáver, lo tapó con un tul blanco, lo llevó a un descampado cercano a su casa, lo dejó entre unos arbustos y lo tapó con tierra. Luego recogió la placenta y la incineró en una estufa a leña que estaba prendida en la cocina de su casa.

Sin embargo, el domingo pasado a la tarde, la adolescente observó que unos perros de caza estaban peleando en el lugar donde había dejado a su bebé. Atemorizada, la mujer no quiso salir de su casa. Sin embargo, un vecino vio el cuerpo del niño y dio aviso a la Policía.

Los investigadores hallaron el cadáver y recogieron varias prendas de vestir que estaban en el lugar, las cuales tomaron como pruebas para la causa.

Tras realizar algunas averiguaciones con los vecinos, los investigadores interrogaron a la muchacha y ésta, acompañada con su madre, confesó todo lo que hizo y reconoció el crimen. Sin embargo, como es menor de edad, la joven quedó en libertad mientras se avanza en la causa.