Más espumantes, más bebidas populares

Con la idea de que el vino y la sidra deje de ser solamente una bebida de fin de año, los fabricantes impulsan al consumo en más bares y boliches.

Los empresarios del mundo de los espumantes y sidras están detrás de un objetivo común: la desestacionalización del consumo.

La idea de los fabricantes es que la bebida se consuma a lo largo de todo el año, no solamente en diciembre, durante las fiestas de fin de año.

Aprovechando que los espumantes son los que han logrado sacar esta ventaja en ese sentido, ya que desde hace algunos años el público los está adoptando para consumir en forma más periódica y no sólo para situaciones especiales, la sidra también pretende emprender el mismo camino.

Durante el año pasado el consumo de espumantes en el mercado doméstico creció cerca de un 20% en relación con el año anterior, mientras que durante la última década la categoría tuvo una suba del 170 por ciento. En la actualidad, el volumen de ventas en el mercado argentino alcanza los 55 millones de botellas. Así lo afirmó el sitio MinutoUno.com.


"Hoy su consumo está dejando de quedar asociado exclusivamente a las fiestas. Tanto es así, que uno llega a la casa de un amigo y te ofrecen como aperitivo un espumante, tanto en invierno como en verano", destacó  Andrés Heiremans, gerente general de Cruzat.

¿Qué pasa con la sidra?

Con la bebida en base de manzana, pasa algo similar, aunque la diferencia sustancial entre uno y otro producto está en el precio.

La sidra está buscando cambiar su perfil y pretenden llegar al público joven y a las mujeres. El 85% de la sidra se bebe en las fiestas – comenzó con el lanzamiento de presentaciones más afines al público joven: porrones de 340 cm3, con chapita como apertura en vez de tapón de corcho o plástico, y la posibilidad de encontrarla en bares, boliches y after office. El siguiente paso de CCU fue el lanzamiento de Apple Storm, una sidra más seca, más ácida y con una graduación alcohólica del 5%, levemente mayor que las sidras tradicionales.


En Argentina, el 84% del mercado corresponde a espumantes secos y el mayor crecimiento se verifica en los espumantes dulces, cuyas ventas han tenido un aumento del 126% entre el 2002 y el 2012.

Los rosados también han agregado una nueva categoría, en especial entre el público femenino.