"El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby", dijo el papa en relación a la homosexualidad durante la entrevista que otorgó a 70 periodistas en pleno viaje desde Brasil la semana pasada. Pero, ¿qué es el lobby gay?
El término fue usado en los periódicos británicos como The Sun en 1998, en relación a las quejas por una supuesta representación excesiva de gays en el gabinete ministerial del gobierno laborista. Y si bien las palabras del papa pueden sonar a que "el problema" son las organizaciones civiles que presionan para garantizar entre su comunidad los mismos derechos que los heterosexuales, Francisco no se refiere a eso.
Según la transcripción completa de la improvisada entrevista a bordo del avión, el papa respondió a la siguiente pregunta:
"Quiero hacerle una pregunta un poco delicada. La historia de monseñor Ricca ha dado la vuelta al mundo, quería saber como va afrontar este asunto y todo lo relacionado con el lobby gay en el Vaticano".
Esto respondió el papa:
"Con respecto a monseñor Ricca, he hecho lo que el derecho canónica manda hacer, que es la investigación previa. Y esta investigación no dice nada de lo que se ha publicado. No hemos encontrado nada. Pero yo querría añadir una cosa sobre esto. Yo pienso que tantas veces en la Iglesia, con relación a este caso y a otros casos, se va a buscar los pecados de juventud, por ejemplo. Y se publican. Pero si una persona –laica, cura, o monja— comete un pecado y luego se arrepiente, el Señor la perdona. Y cuando el Señor perdona, olvida. Y esto para nuestra vida es importante. Cuando confesamos, el señor perdona y olvida. Y nosotros no tenemos derecho a no olvidar. Porque corremos el riesgo de que el señor no se olvide de lo nuestro. Es un peligro. Lo importante es hacer una teología del pecado. Muchas veces pienso en San Pedro. Hizo de los peores pecados, renegar de Cristo. Y con ese pecado lo hicieron Papa. Y respondiendo a su otra pregunta concreta, hemos hecho la investigación previa y no hemos encontrado nada. Luego usted hablaba del lobby gay. Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me encontrado con ninguno que me dé el carné de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o lobby de los avaros, de los políticos, de los masones... Tantos lobbys. Este el problema más grande. Le agradezco tanto que me haya hecho esta pregunta. Gracias a todos".
La periodista se refirió al escándalo amoroso de Battista Ricca -nombrado por el papa recientemente en un cargo estratégico en el banco del Vaticano- y un capitán del ejército suizo, como ejemplo de la red que supuestamente trama en el Vaticano por acceder a cargos de poder.
Es que no era la primera vez que Francisco se refería al "lobby gay", el 6 de junio, tres meses después de asumir en su cargo, durante un encuentro con la directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (CLAR) expresó: "En la curia hay gente santa, de verdad, hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad. Se habla del 'lobby gay', y es verdad, está ahí hay que ver qué podemos hacer".
El papa hacía referencia a la presencia de un lobby extremadamente influyente de altos cardenales homosexuales que, mas allá su elección sexual, utilizan la información como chantaje y amenazas para orientar la política vaticana. Es “un grupo de poder corrupto que se opone a la reforma de la Curia”, había detallado en ese encuentro.
Poco después, el padre Federico Lombardi, voz oficial del Vaticano, contestó a la prensa interesada en las palabras de Francisco: “Ningún comentario, fue un encuentro privado”. No había vuelta atrás, el papa había denunciado un lobby gay.