Las cifras de malnutrición, tanto en Argentina como en el resto del mundo son preocupantes. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que el 12,5% de la población está subnutrida, es decir, come poco. Otro 20% padece sobrepeso u obesidad, y el 29% sufre una carencia de micronutrientes (como hierro o calcio) que afecta el crecimiento, el desarrollo cognitivo y el funcionamiento del sistema defensas.
Si bien en nuestro país también están presentes los tres tipos de malnutrición, hay mayor alerta y preocupación sobre los casos de malnutrición por carencia de micronutrientes, incluso estando acompañada de sobrepeso u obesidad por una mala alimentación. Las mayores carencias se dan con respecto al hierro.
Según la última encuesta de Nutrición elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación, uno de cada tres niños de seis meses a dos años (el 34,1%), uno de cada seis mujeres de 10 a 49 años (18,7%), y una de cada tres embarazadas (30.5%) tienen anemia, es decir, carecen del hierro necesario para el correcto funcionamiento del organismo.
Alicia Rovirosa, bioquímica, nutricionista e investigadora adjunta del Cesni, explicó a Clarín que "el consumo de calcio por debajo de las cifras recomendadas es también un déficit extendido, sobre todo a partir de la edad escolar, en adolescentes y edad adulta. En un reciente estudio demostramos que el 76% de los escolares; casi la totalidad de los adolescentes (97%) y 9 de cada 10 adultos (entre 87 y 91 %) no alcanzan las ingestas recomendadas de calcio".
"Las causas de la malnutrición son múltiples. En los sectores más pobres, los ingresos insuficientes y los precios más elevados de los alimentos de mayor contenido de micronutrientes son una barrera importante. En el resto de la sociedad, la monotonía alimentaria también limita su ingesta", detalló.
Por su parte, el director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación y profesor de nutrición en la Universidad de Buenos Aires, Sergio Britos, indicó que "una dieta variada y alimentos fortificados en especial en los grupos más vulnerables son factores clave para disminuir esas deficiencias".
Para enfrentar la malnutrición, habría que tomar decisiones individuales y gubernamentales. Britos sostuvo que "algunas claves son la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de vida; alimentos fortificados en menores de 2 años: fórmulas infantiles; leches y cereales fortificadas con hierro, zinc, calcio, vitamina A y C".
Mientras que "en todos los niños en general y en mujeres (en especial embarazadas y adolescentes), una dieta variada: verduras, frutas, legumbres (soja, porotos, lentejas, garbanzos), leches y yogures fortificados, cereales o granos enteros", dijo.