Comercios de ropa en Mendoza: pocas ventas y sin rentabilidad

Tanto dueños como encargados de locales lamentan las escasas ventas que hubo en la temporada invernal. ¿Un espejo de la economía?

Foto: Archivo/MDZ
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"La gente no tiene plata". "Compran sólo con las promociones de las tarjetas". "Nos alcanza apenas para cubrir los costos". "Si la temporada primavera–verano es igual que esta, tendremos que cerrar". Estas son algunas de las frases que los dueños y encargados de locales de indumentaria de diferentes puntos del Gran Mendoza dijeron a MDZ.

Los entrevistados se lamentaron por las escasas ventas que tuvieron durante mayo, junio y lo que va de julio y esperan que con las liquidaciones de temporada y las visitas de turistas nacionales entre dinero a las cajas, que en algunos casos han permanecido cerradas por varios días.

Así, muchos comerciantes comienzan a sentir la soga en el cuello por la cantidad de gastos fijos que tienen. Algunos están tan agobiados que piensan cerrar a fin de mes, mientras que otros se trasladarán a zonas donde paguen alquileres más baratos.

Quienes más sienten el peso sobre sus hombros son los que tienen franquicias o representaciones de marcas nacionales y están alojados dentro de un centro comercial. Este es el caso de una joven que tiene la franquicia de la marca de ropa de un afamado conductor. "Hace un año y medio que abrimos y venimos saliendo derecho. Los locales en el centro comercial en el que estamos, dependiendo la ubicación y los metros cuadrados tienen valores de alquileres que oscilan entre 15 mil y 40 mil pesos mensuales. Nosotros pagamos aproximadamente 15 mil por un puesto en galería. A eso sumale los sueldos de los empleados, más expensas, más impuestos, más propaganda, más la comisión que nos pide el shopping sobre nuestras ganancias… Con suerte salimos derecho", dijo la joven que a fin de mes cerrará su local y lo reabrirá en el microcentro mendocino donde abonará un alquiler de 9 mil pesos. "Me conviene trasladarme al centro porque los gastos fijos bajan considerablemente".

Como este caso hay varios. Otros encargados de locales cuyas franquicias responden a marcas de Buenos Aires comentaron que largaron de lleno con la liquidación de temporada porque se vendió muy poco y a algunos los dueños de las marcas les exigen comprar entre 2 a 5 curvas (prendas) de cada artículo. Sin embargo, aclararon que desde hace un tiempo, la ropa que les queda luego de la liquidación pueden devolverla.

"La semana pasada comenzó a moverse un poco la mercadería. Igual la gente siempre espera a que salgan las liquidaciones para comprar. Nosotros tenemos entre el 30, 40 y 50 por ciento de descuento y lo hacemos con efectivo o con tarjeta. En realidad, últimamente la mayoría de las ventas son con tarjeta y eso también nos mata", dijo el encargado de una conocida marca de indumentaria masculina.

En el mall ubicado en Godoy Cruz, la situación ha sido similar. Aunque allí los alquileres son más económicos. Sin embargo, algunos se sinceraron y contaron que el mes de junio fue duro a pesar de haberse conmemorado el Día del Padre. Además, confesaron que "hay veces que no hemos abierto la caja por cuatro días y una semana no facturamos ni una sola vez", dijo una vendedora de una afamada marca.

Sin embargo, no todos corren con la misma suerte. La representante de una marca de indumentaria casual para mujeres, que suele ofrecerse en ferias de diseño, detalló que la marca le exige comprar cinco mil prendas por temporada que en pesos serían unos 200 mil. "Este invierno no fue como el pasado pero si se vendió. Al menos en nuestro caso nos favorece el precio que manejamos y la calidad de la tela. Pusimos un modelo en liquidación y se agotó y casi no queda nada para liquidar. Gracias a Dios", expresó la joven mujer que tiene el local en Godoy Cruz.

Por su lado, la dueña de una casa de indumentaria femenina ubicada en Arístides Villanueva de Ciudad también manifestó como el resto que "la temporada estuvo floja". "Yo no tengo que responder a una marca porque no tengo una franquicia. Traigo ropa que compro en Buenos Aires. Voy dos veces por temporada así puedo evaluar más o menos cómo vienen las ventas y ver cuánto traigo. Este invierno fui una sola vez y me ha quedado muy poca ropa para la liquidación", dijo la comerciante, quien deslizó que remarca por tres las prendas para poder cubrir todos los costos fijos que le implica tener un negocio en esa zona.

Por su lado, desde la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias explicaron que "un interesado en una franquicia de indumentaria, deberá hacer una inversión inicial, que básicamente comprende cuatro ítems: el ingreso: es lo que cobra la marca por la franquicia. En indumentaria van desde los $20.000 y puede llegar hasta los $100.000 o $150.000 para las marcas más grandes o internacionales. Ejemplos: Eyelit $50.000, Arandu desde $50.000, Quilsilver $100.000. Stock Inicial: las marcas de ropa generalmente piden un stock inicial equivalente a la reposición de dos o tres meses de ventas. Según cada marca el stock inicial varía, algunos exigen adquirir 5.000 prendas, con una inversión inicial aproximada de $150.000 a $800.000. También hay marcas que exigen el prechequeo de toda la temporada", expresó Marcelo Schijman, director de Franchising Company, miembro de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias y Experto en Franquicias de Indumentaria.

Y párrafo seguido agregó: "Los otros dos puntos a tener en cuenta son, primero, la obra y remodelación del local. En las franquicias de indumentaria es muy importante el concepto de negocio ‘concept store’, el visual merchandising, la decoración, la ambientación, la exhibición, la musicalización y la aromatización. Los valores de obra van desde los $2.000 el metro cuadrado hasta los $6.000. En los shoppings la exigencia del local generalmente es mayor. Y, segundo, el costo de entrada al local: la llave, si corresponde, y meses de alquiler por adelantado, depósito y comisión".

En resumen, los comerciantes se quejan por los altos costos fijos que tienen, las bajas cantidades de prendas vendidas y tienen pocas expectativas de que la temporada veraniega sea mejor. Sin embargo, las grandes marcas siguen de pie en los principales centros comerciales de la provincia y cada vez se instalan más shoppings.