¿La prótesis como recurso a la impotencia sexual?

La disfunción erectil afecta a millones de hombres en el mundo y está probado que nada tiene que ver con la edad. Sin llegar a recurrir a las conocidas pastillas o a costosos tratamientos, la prótesis se perfila como una alternativa.

Foto: Publicada por Zuhere.com
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Para combatir la disfunción eréctil, hoy, existen tres opciones comprobadas y estudiadas científicamente: tratamiento farmacológico, inyecciones intracavernosas y una última opción que es la prótesis de pene. Muchos aplican esta tercera alternativa sólo en el caso de que las otras dos no hayan dado resultados.

"La prótesis de pene sería la tercera y última opción de todas, el último recurso. Sólo debe realizarse cuando los otros tratamientos no hayan tenido éxito en el paciente", aseguró al diario españól ELMUNDO.es Juan Ignacio Martínez Salamanca, urólogo del Hospital Puerta de Hierro de Madrid.

Entre un 10-15% de hombres con disfunción eréctil no responden a los tratamientos farmacológicos ni a las inyecciones intracavernosas y en ellos podría aplicarse esta cirugía, a pesar de que se lleva realizando desde los años 80, aún no es muy común, pero sí lo es en países de Europa y sobre todo en EEUU donde se realiza con cierta frecuencia.

"En España, los urólogos no animan a los pacientes porque no están familiarizados con la técnica y se necesita una cierta preparación, destreza y experiencia", advierte el médico.

Se trata de una operación poco invasiva en la que se realiza una incisión de unos 3-4 centímetros y en 24 ó 48 horas el paciente puede estar ya en su casa.

A día de hoy, existen diferentes tipos de prótesis. "Podemos diferenciar entre las maleables y las hidráulicas de tres componentes, por lo que la intervención varía en función del modelo elegido", añade Anabel Rosselló, directora del Instituto de Medicina Sexual de Madrid. Hay que evaluar cada caso concreto y decidir cuál es la más adecuada para el paciente.

Una vez implantada la prótesis, la erección se recupera siempre porque no deja de ser una erección natural. Y así, el paciente se nota menos agobiado, más confiado y por tanto, la parte mental está más tranquila.