Ya respondieron los hombres emprendedores y empresarios. También fuimos a consultar al mercado de valores, para que aconsejen sobre la mejor manera de invertir en ese apartado.
La pregunta del millón, ahora, es trasladada a cuatro mendocinas que trabajan en empresas privadas y que también, en diferentes charlas entre amigas, vivencian esta incertidumbre de varias: ¿En qué invertimos nuestros ahorros?
Tania Piaggi, jefa de Turismo de la bodega Dante Robino, se inclinó por la alternativa de un buen viaje. “Tengo una gran amiga, Marina Aruani –de Pulenta State- y no dudaría en proponerle agarrar las valijas y partir a Europa, Fiji, o California. Es la mejor opción para estos tiempos. Las experiencias de un viaje son una inversión cultural total. Se trata de experiencias que uno graba en la mente y que enriquecen”.
“Aún con el 20% de recargo con las tarjetas y agencias de viaje, la diferencia entre el dólar blue y el oficial sigue siendo grande. Por más que haya una penalidad sigue siendo conveniente salir y hacer shopping afuera. Gastás allá con la tarjeta y acá pagás al dólar oficial”, finaliza Tania.
Carolina Füller, de bodega Tapiz, también adscribe a la opción del viaje. “Creo que si ya tenés solucionado el tema del auto y de la casa, es la opción a la que me lanzaría. Yo amo viajar. En mi caso no hay plata mejor invertida. En un viaje yo siempre combino el descanso, el aprendizaje de otras culturas y la posibilidad de crecer en cuanto al rubro del vino, enriqueciendo mi trabajo”.
“Te doy un ejemplo: viajé a Colombia, descansé, conocí el lugar, y además me puse en contacto para dar algunas charlas sobre vinos. Esto para mí cierra por todos lados: uno mis dos pasiones, los viajes y el vino”, sigue Carolina.
Le preguntamos, además, cómo responde a la gente que piensa que la plata invertida en un viaje es plata tirada; y Carolina contestó que “de ninguna manera es así. Un viaje fortifica el espíritu, es bueno para la salud mental. Airearse es necesario para enfrentar los problemas cotidianos. Yo no tengo una solvencia económica enorme, por lo tanto no soy irresponsable: obviamente si necesito un vehículo para trabajar, y tengo dinero ahorrado, la plata irá allí. Pero los viajes, en mi caso, además de causarme placer tienen que ver con mi mundo y mi trabajo: uno no puede dejar de saber qué es lo que pasa afuera y conocerlo. Además, hay una gran avidez en el exterior por nuestros vinos. Puedo viajar, conocer, descansar, y al mismo tiempo visitar bodegas, ferias y hasta tomar cursos formativos”, explica Füller.
Luciana Médici, economista, se define como una mujer “adversa al riesgo. Yo no tomaría ningún tipo de riesgo. Lo que aconsejaría es comprar dólares. Yo veo que las perspectivas del país a partir de octubre van a cambiar. Me parece que el dólar luego de octubre va a subir, por lo cual yo en este momento, compraría”.
"Mi recomendación es una: hay que comprar dólares", dice Luciana Médici.
“En la Argentina hay una visión a largo plazo muy reducida. Las reglas del juego cambiarán luego de octubre, creo que de hecho el gobierno está esperando que pase ese mes para cambiar las reglas de juego, y por eso pienso que comprar dólares es lo mejor. Otra posibilidad es la compra de un auto. Los autos en la Argentina están más baratos que en el resto del mundo, pero también pienso que en octubre, los rodados aumentarán”, explica Médici.
“Si ya tenés auto y casa, ¿Qué hacés con la plata? Un plazo fijo te da menos que la inflación. Creo que al dinero o te lo gastás, o comprás dólares. Es lo que opino”, cierra Luciana.
Pilar Céspedes, ejecutiva de cuentas de Diario Los Andes, habló con MDZ y brindó una opinión muy particular: “Hoy creo que 50 mil pesos no es un gran capital. En otro momento de la Argentina, quizás sí, con esa plata te podías comprar una cosa, o por lo menos un buen auto cero kilómetro”, comenzó diciendo.
“En mi caso específico, como soy fanática de los caballos, hago un deporte relacionado con ellos –salto- y mi hijo practica un deporte gaucho, la paleteada, te digo que con 50 mil pesos, yo invertiría en equinos. Caballos deportivos, que tienen posibilidad de ganar algún concurso, y que luego gracias a esos concursos se van cotizando cada vez más. Quizás comprás un caballo que sale 40 mil pesos, y luego de dos o tres concursos ganados, los podés llegar a vender en 70 mil pesos”, comentó Pilar.
“Invertís 50 mil en comprarlo, después de presentarlo en dos o tres concursos, si sale bien, lo vendés mucho más. Por supuesto, así como cualquier inversión tiene un riesgo, en este caso estamos hablando de un ser vivo que puede enfermarse e incluso fallecer. Quizás no te esperabas esta respuesta, y sé que es atípica en una mujer, pero es lo que yo haría”, finalizó Céspedes.