¿Por qué nos sacamos autofotos?

El primer teléfono inteligente con una cámara delantera fue el punto de inflexión. ¿Qué hay detrás de esta manía? Expertos lo explican.

Foto: 24horas
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El primer teléfono inteligente con una cámara delantera fue el punto de inflexión y sólo se necesita eso para tomar una foto de sí mismo y compartirla de manera rápida. ¿Hay una explicación para esta conducta? Un informe de la BBC publicado por 24horas lo explica.

Rihanna, Justin Bieber, Lady Gaga y Madonna son todos fotógrafos en serie de “selfies”, o “autofoto”. La modelo Kelly Brook tomó tantos que terminó autocensurándose. Las niñas de Obama fueron descubiertas mientras posaban frente a sus celulares durante la segunda toma de posesión de su padre. Incluso el astronauta Steve Robinson tomó una foto de sí mismo mientras reparaba el transbordador Discovery. La manía de autorretratarse está en todas partes.

Se cree que el primer autorretrato fue tomado por el pionero de la cámara Robert Cornelius en 1839, pero es cuestionable si eso se puede considerar un selfie de verdad.

"Es probable que haya contado con un amigo o un asistente para la exposición", dice Michael Pritchard, historiador y director general de la Sociedad Real de Fotografía, en Reino Unido.

Pritchard explica que posiblemente, los primeros selfies fueron tomados más adelante. En los años 1880 estuvieron disponibles por primera vez los obturadores con temporizador, que le permitieron al fotógrafo tener cinco o diez segundos para ubicarse frente a la cámara.

Luego llegó Polaroid. Se vendió por primera vez en 1948, pero no fue realmente instantánea hasta su apogeo en los años 70. Las cámaras Polaroid podían sujetarse estirando el brazo y fomentaron que las personas tomaran imágenes más íntimas.

"La gran ventaja de las Polaroid fue que no se necesitaba un rollo para revelar", acota Pritchard. "Liberó al aficionado que no tenía un cuarto oscuro de que alguien mirara su foto antes que él".

Los avances tecnológicos permitieron que pasaramos de tener que mantenernos quietos por los largos periodos de exposición -lo que creaba una imagen más formal- a poder capturar el instante rápida e informalmente.

"Las imágenes ante un espejo son principalmente privadas y pasajeras", dice Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación de Sicología Mediática, en Boston. "Nos vemos a nosotros mismos vivos y dinámicos, personas en progreso".

Según Rutledge, disfrutamos con las oportunidades que tenemos para experimentar con diferentes identidades. Y el autorretrato permite exactamente eso. "Todos queremos ser capaces de 'probar' una nueva imagen e imaginar cómo nos sentiríamos como esa parte de nosotros", explica.

De acuerdo con cifras recientes del Centro de Investigación Pew, los adolescentes en Estados Unidos están compartiendo más información que nunca sobre ellos mismos en las redes sociales. 91% de los encuestados pone fotos de ellos mismos en línea, en comparación con 79% en 2006.

Una teoría es que el autorretrato les dice a otras personas cómo queremos ser vistos.

Aaron Balick, un psicoterapeuta que escribió un libro sobre las motivaciones detrás del uso de las redes sociales, explica que tenemos tanto "identidades activas en línea" como "identidades pasivas en línea".

"Una pasiva es cuando uno se busca a sí mismo o cuando los amigos publican información sobre uno. Es la actividad en línea que uno no puede controlar", explica.

Por el contrario, una identidad activa es una que uno sí puede controlar, como el perfil de Facebook.

Según el autor, un autorretrato es una expresión de la identidad activa. Uno puede tomar muchas imágenes, pero sólo publicará las que a uno le gusten, incluso si son tontas o poco favorecedoras.