Una mamá denunció que le habían secuestrado a su bebé; sin embargo, más tarde la misma mujer confesó ante la policía haber matado a la criatura por no tener con qué alimentarla.
Una joven de 18 años llamó a la policía advirtiendo que dos personas habían secuestrado a su bebé. El hecho, según informó Diario Popular, ocurrió en la localidad santiagueña de Bandera. Más tarde, la misma chica confesó que, en realidad, ella lo había matado porque no tenía para darle de comer, informaron fuentes policiales.
Horas después, la filicida, identificada como Gabriela Díaz, intentó suicidarse ahorcándose con un corpiño que había sujetado a barrotes de una celda de la Comisaría del Menor y la Mujer de Añatuya, localidad cercana al lugar del crimen.
El episodio comenzó a investigarse cuando Díaz denunció ante la policía que dos hombres que se movilizaban en un auto rojo le arrebataron a su bebé bajo amenazas y se lo llevaron.
Más tarde, el cuerpo del bebé fue hallado en una céntrica calle de esa localidad rural ubicada a 200 kilómetros de la capital provincial.
De inmediato, la policía ordenó el cierre de las principales rutas que comunican a Santa Fe y la capital santiagueña con el fin de impedir la huida de los supuestos secuestradores.
Pero durante esta madrugada, ante marcadas contradicciones en su relato, la joven terminó por confesar que había decidido matar al bebé "por no tener dinero para darle de comer", dijeron los voceros, informó Diario Popular.
De acuerdo a los exámenes iniciales médicos de Sanidad Policial, se estableció que el pequeño, de nombre Alejo, murió asfixiado con una bolsa de nailon con la que le envolvieron la cabeza.
La mujer quedó incomunicada en la comisaría 21 en el marco de la causa judicial a cargo de la jueza de Instrucción en lo Criminal y Correccional de Añatuya, María Teresa Gerez, en la que también permanece detenido el padre del bebé, Juan José Herrera (20), alojado en la Comisaría 21 de Bandera, según publicó Diario Popular.