Juan estudió la carrera de Turismo y Hotelería y trabajó en tres hoteles premium de Mendoza. En la actualidad, reside en Buenos Aires, pero con respecto al tema del turismo sexual y la prostitución VIP, aceptó charlar con MDZ y contar algunas anécdotas y la situación que se vive en los cinco estrellas cuando algún huésped solicita este tipo de servicios.
Al comenzar a hablar sobre la leyenda urbana de los books de prostitutas VIP, Juan afirmó que "en Buenos Aires sí hay books, pero no en los hoteles de Mendoza. Aquí lo que puede llegar a haber son contactos, direcciones de páginas web o teléfonos de chicas lindas, VIP. Sin embargo, esto no tiene que ver con los hoteles, sino con la data que pueda llegar a tener un front desk -recepcionista-. Es decir, por supuesto que no se trabaja con agencias de acompañantes, ni hay carpetas con fotos... nada de eso: pero muchos chicos que trabajan en recepción reciben pedidos de señoritas para 'compañía', es algo que te pasa en los hoteles, y por eso tienen alguno que otro dato para el huésped", explica el joven, que ahora sigue trabajando en hotelería pero en Capital Federal.
"Mirá, te cuento cómo es la situación, porque la viví un sinfin de veces, y es así como se actúa: el huésped se acerca o llama por teléfono, y pide o pregunta cómo hacer para conseguir compañía. Como recepcionista, uno tiene teléfonos, sabe. Tenés dos opciones: o le pasas los datos al huésped, o llamás vos mismo. Si hay alguna disponible, viene al hotel. Sí o sí, se la registra, se la hace dejar el DNI -es decir que para el hotel, es una huésped de esa habitación-. Se le avisa al cliente que la chica ha llegado. A veces ellos bajan: si al tipo le gusta, se queda, y sino, se va. Otras veces, directamente piden que suba al cuarto", comenta.
"Vuelvo a repetirte: queda a criterio del recepcionista que recibe el pedido su forma de actuar, porque la política de los cinco estrellas aquí en Mendoza es tajante en cuanto a la negativa rotunda -'si quiere algo, que se lo consiga solo', me dijo una vez un gerente-: vos podés explicarle al huésped que no tenés ningún tipo de información sobre eso, o podés conseguirle datos o llamar por él a una chica. Los gerentes condenan esta actividad: si uno de ellos se entera, podés estar en problemas", asegura el joven.
"Una vez vi un book mendocino, pero era tan desatrozo, que daba pena. Y tengo que aclarar que no era de un cinco estrellas. Aquí hay prostitución VIP, pero las que la ejercen no se la juegan a quedar enganchadas en una producción de fotos para un book, la sociedad es muy chica, es demasiado arriesgado: ¡Se prenden fuego para todo el viaje!", resume Juan.
"Aquí en Mendoza ha sucedido que empresarios han pedido cantidades de chicas acompañantes -estoy hablando de más de tres decenas- como parte de la 'actividad recreativa' para algunos miembros de congresos. Como no hay 'stock', las han traído de otros lados: en esa oportunidad, vinieron en colectivo desde Córdoba", relató.
Luego de escuchar este testimonio, MDZ se comunicó con gerentes de los hoteles Park Hyatt Mendoza e Intercontinental Mendoza, dos de los cinco estrellas más representativos, y habló con sus directivos y personal jerárquico buscando la palabra oficial de esas empresas.
"En Park Hyatt Mendoza no existió ni existe ningún tipo de book. Tampoco hay agendas, ni nada por el estilo que facilite o promueva esa actividad", fue la respuesta de Lucas Paracha, director de Ventas del mencionado hotel. En la recepción de hotel Diplomatic, en tanto, aseguraron lo mismo que en Hyatt y además bromearon seguros: "puede caer un allanamiento o un examen del lugar de improviso sin ningún problema, pues verdaderamente, no hay nada".
Pablo Curtosi, Gerente del Intercontinental Mendoza explicó que "lo del book es un mito. Me ha pasado que he tenido que explicarle a un cliente que lo ha pedido, que no existe tal cosa en esta provincia".
"Te puede pasar, por ejemplo, que te caiga una despedida de soltero y te dejen varias habitaciones con un lío bárbaro, pero en esos casos ya vienen con todo arreglado, y el hotel no les facilita nada. Quien entra a una habitación, se registra como huésped: eso son para nosotros", finaliza Curtosi.