Es muy difícil que la actividad de la construcción repunte en los próximos meses de acuerdo a la realidad fiscal de la Argentina, salvo que pongan en marcha un furioso plan de obra pública nacional de cara a las elecciones y liberen a raudales los certificados de obra que se deben. Eso apenas para empezar.
Este año la construcción muestra un nivel de actividad en baja, menos puestos de trabajo y caídas en los permisos de edificación. Hubo un leve repunte en febrero y en marzo cayó y cerró el primer trimestre de 2013 con cifras en rojo. Abril no fue mejor.
Hay ciudades en las que los permisos de obra bajaron el 62 % por el cepo al dólar. En mayo del año pasado el índice de construcción tuvo su peor caída desde 2002. Fue un tropezón fuerte y el Consejo Federal de la Construcción no se reunía desde antes de esa fecha. Ahora lo hizo en Mendoza, para nada…
El empleo registrado en la construcción cayó 1,9 % como último dato registrado. En nuestra radio, Fernando Porreta admitió que sólo la obra pública y la privada muy pequeña estaban sosteniendo la actividad. Porreta es el titular de la filial local de la Cámara de la Construcción.
Se esperaba alguna señal de objetividad de los empresarios que mueven la obra pública y privada de la Argentina. Pero anoche difundieron un comunicado “de compromiso” y absolutamente lavado, en el que no se mencionan la suba de costos, la inflación, el impacto negativo en el empleo, la falta de inversiones y de acceso al crédito, el cepo… Es decir, para los constructores, Argentina es Disney. La única razón para emitir una comunicación tan sosa de la reunión empresaria más importante de los constructores, es que les hayan prometido obra pública para mantener sus negocios y pagarles lo que les deben. Sólo así podría entenderse, aunque nunca justificar, el haber faltado a la cita con la realidad de la mayoría de los ciudadanos, salvo que los empresarios de la construcción tengan su propio Indec.
En definitiva, hicieron lo mismo que los bodegueros y otros integrantes de la industria del vino en la Vendimia, cuando ante los funcionarios nacionales barrieron los problemas bajo la alfombra.
Sólo los funcionarios del gobierno o los militantes muy radicalizados pueden creer la Argentina que pintaron los empresarios de la construcción reunidos en Mendoza. En privado, ni siquiera ellos creen lo que han escrito.
El país está perdiendo su sociedad civil. Si los empresarios grandes y ricos hacen cosas como estas, de quién esperar algo de sinceridad. Nadie pide héroes ni inmolaciones. Pero sí al menos un poco de valentía.