Juzgan a una banda acusada de matar a un policía

Los imputados están procesados por el homicidio del efectivo Luciano Flores (24) y del proveedor de tarjetas telefónicas Raúl Cattáneo (46), ambos cometidos con ocho días de diferencia.

Tres hombres acusados de integrar una banda que en 2007 mató a un policía bonaerense y a un comerciante en sendos robos serán juzgados desde mañana por un tribunal de Mercedes, ante el cual también enfrentarán cargos por otros siete asaltos a mano armada en la zona oeste del conurbano.
 
Estos imputados están procesados por el homicidio del efectivo  Luciano Flores (24) y del proveedor de tarjetas telefónicas Raúl Cattáneo (46), ambos cometidos con ocho días de diferencia.

Alicia Angiono, fundadora de la asociación Madres y familiares de Víctimas (Ma.Fa.Vi.) informó a Télam que el debate comenzará a las 9 y estará a cargo del Tribunal Oral Criminal (TOC) 3 de Mercedes, integrado por los jueces Alejandro Caride, Eduardo Costía y Ricardo Marfi.

La fiscal de juicio será María Inés Carls, mientras que en el banquillos de los acusados se encuentran Pablo Daniel Durán, los hermanos Genaro Gerardo y Germán Gabriel González, imputados de los delitos de "homicidio agravado en concurso real con robo doblemente calificado y robo agravado por el uso de arma de fuego  en concurso real con homicidio criminis causa”.

"Más allá de pedir Justicia por mi hermano, voy a estar apoyando a los familiares del policía asesinado en Moreno por la misma banda. Tienen que pagar por todo lo que hicieron", dijo a Télam Silvia Cattáneo, hermana melliza del comerciante muerto.

"Raúl fue siempre la otra parte de mi cuerpo. Somos mellizos y lo que pasó es algo que no lo puedo explicar. Todos sus amigos, que son muchos, van a estar en Mercedes acompañándome porque a todos les dejó un buen recuerdo", expresó la mujer.

Silvia recordó a su hermano como una "excelente persona" que "todas las mañana salía a trabajar como todos".

El primero de los crímenes fue cometido el viernes 18 de mayo de 2007, cerca de las 14.30, en un quiosco y puesto de de venta de diarios y revistas situado en José María Paz al 800, de Ituzaingó, al que dos delincuentes ingresaron con fines de robo.

Según las fuentes, en esa oportunidad los asaltantes amenazaron al dueño del comercio con armas de fuego y luego lo encerraron en el baño del local.

En ese momento, cuando la mayoría de los comercios de la cuadra estaban cerrados y había pocos transeúntes, Cattáneo arribó al quiosco.

"Cattáneo residía cerca del lugar, trabajaba con los locales de la zona y se había dirigido al quiosco con fines comerciales", explicó a Télam un jefe policial.

El vocero consultado señaló que la víctima estacionó su motocicleta tipo scooter en la puerta del comercio e ingresó sin advertir que en el interior se cometía un asalto.

Una vez dentro, Cattáneo vio a los dos delincuentes apoderándose del dinero de la recaudación y de mercadería, mientras que el dueño del quiosco seguía encerrado en el baño.

Al ver al distribuidor, los asaltantes lo encañonaron para que les entregara el dinero que llevaba -unos 5.000 pesos- y las tarjetas, aunque éste aparentemente se resistió y fue asesinado de un balazo en la cabeza.

En tanto, el otro crimen que será ventilado en el debate fue cometido el 28 de mayo de ese mismo año y tuvo como víctima al policía Flores, quien cumplía servicios en la comisaría 1ra. de Moreno.

El policía salía de un supermercado de la zona cuando fue interceptado por delincuentes que lo amenazaron con fines de robo sin advertir que era un efectivo, ya que estaba franco de servicio y vestido de civil.

Los ladrones le robaron la billetera pero al darse cuenta que era policía lo ejecutaron de tres tiros, uno en la cabeza, otro en la espalda y el restante en un brazo.

Según explicó a Télam Gonzalo Gamarra, abogado de la familia de Cattáneo, la banda que cometió ambos crímenes era "una de las más peligrosas" de la zona y estaba liderada por Marcelo Andrés Trigo Giménez, alias "Cocodrilo", quien murió después del homicidio del policía Flores en otro hecho.

Durante el juicio, el tribunal tiene previsto escuchar a 50 testigos que expondrán tanto sobre los asesinatos como los otros siete asaltos a mano armada que se le atribuyen al mismo grupo criminal.