Hay gente imprescindible en Mendoza. Gladys Ravalle, por ejemplo.
Podés verla caminando de regreso del almacén, en su Guaymallén, del cual es la flor favorita, con su roja cabellera y su aire soberbio, pero ello no te dirá nada. Podés verla incluso dictando un taller de teatro, con la mirada poderosa y las palmas abiertas, y eso tal vez te diga algo.
Podés verla actuando también, levantando personajes como quien levanta muros de hogares o proclamas libertadoras o podés verla defendiendo los derechos de los humanos, como si ella misma lo fuera, la muy diosa, y entonces verás lo imprescindible. Si hubiera algo de qué salvarse, ella sería redentora.
Gladys Ravalle es esa clase de gente que nos constituye como en aquello que somos. Más de medio siglo entregado al teatro, a la cultura y a la lucha por la libertad y la expresión, hacen de ella un hito fundamental de nuestra historia.
Ahora, como los mendocinos solemos dar la espalda a nuestros héroes, el reconocimiento le llegará desde la Nación. Así es, pues, mañana, en el marco de la “Fiesta Nacional del Teatro”, que se realiza en Córdoba este año, Gladys será distinguida por su labor.
Gladys Ravalle, con Cristóbal Arnold.
El premio cobra más sustento si tenemos en cuenta que los propios teatreros de toda la Argentina, la han elegido, junto a figuras muy importantes de la cultura popular del país.
“Me honra que sean tipos tan grosos, que yo admiro. Y, sobre todo, que te elijan los compañeros de teatro del país”, dice ella, la gran maestra de los actores mendocinos.
Así, Gladys recibirá el “Premio Especial a la Trayectoria Nacional”, junto a Norman Briski, Agustín Alezzo, Alberto Ure, Rubén Ramón Iriarte, Aldo Cristanchi y Zapicán Malatesta.
Maestra de actores
La maestra lleva 52 años haciendo teatro en Mendoza. Ha realizado más de cien obras. Creó una Escuela de Formación Actoral, en la que se han formado distintas generaciones de actores. En su devenir ha recibido premios, entre los que se encuentran el Premio Podestá, Premio Siglo XXI, Leone D´ Oro y Los Hacedores.
Gladys debutó en un escenario el 8 de julio de 1961 en la obra “Cuando los hijos se van”, de Florencio Sánchez. En esos momentos, la guapísima morocha era Su Majestad, por lo cual el programa no dudó en aclararlo: “Con la participación especial de Gladys Ravalle, Reina de la Vendimia de Guaymallén”.
Fundó, además, un espacio que hizo historia en el teatro de Argentina, en el Instituto Goethe. De él, salieron actores y directores como Juan Comotti (su hijo), Víctor Arrojo, Sandra Viggiani, Pablo Flores, Alicia Casares, Marcelo Lacerna, Miguel Calderón, Gustavo Casanova, Hernán Cruz, Silvia del Castillo, Darío Keim, Alejandro Manzano, Pablo Ortiz, Darío Anís, Pato Anzorena, Carlos Romero, Natasha Driban, Gabriela Simón, Andrea Simón, Diana Raij, Ariana Gómez, Beto Di Césare, Tony Maslup, Manila Prado, Graciela Marchevsky, Gabriel Cerini y Tuti Vega, entre muchos.
Dice La Flor de Guaymallén
Juan Comotti, Alicia Casares y Gladys Ravalle.
Aquí, sin más, su palabra: “Mi pan es dulce porque trabajo en lo que me gusta desde hace 52 años, en lo que amo. noche a noche vienen muchos a abrevar de nuestra fuente, de nuestras obras y a ellos agradezco, uno por uno, porque me permiten desondar el misterio.
“El teatro me enseñó a decir nosotros y es muy gratificante. Por eso, me llena de alegría que mis compañeros del país me reconozcan y me den un lugar en la historia.
“El teatro es un lugar del pensamiento, un sitio de libertad, un ritual antiguo donde los cuerpos cuentan una historia y otros la reciben, testigos del drama. Y todo pasa en el mismo espacio, al mismo tiempo, con casi la misma respiración. Este es un hecho único, irrepetible.
“En el teatro, no hay máquinas de por medio, solo el aire y los garabatos que hacemos los actores en el cuerpo y el corazón de nuestros espectadores quedan allí, escritos tan profundo como el cuento de aquel que al borde de la cama cuenta un cuento a un niño que se está por dormir”.
Gracias, Gladys Ravalle, por ayudarnos a ser lo que somos y también por intentar que seamos de otra manera.
Ulises Naranjo.