Visiblemente emocionada, Beatriz firmó la abdicación, tras 33 años en el trono, en el Palacio Real y con la presencia de 31 testigos. Automáticamente, su hijo pasó a ser el rey y Máxima la reina consorte.
Visiblemente emocionada, Beatriz firmó la abdicación, tras 33 años en el trono, en el Palacio Real y con la presencia de 31 testigos. Automáticamente, su hijo pasó a ser el rey y Máxima la reina consorte.