Argentina podría recibir el año próximo la certificación de país libre de paludismo por parte de la Organización Mundial de la Salud. Mientras tanto, las autoridades sanitarias del país se encuentran trabajando intensamente para mantener esta situación.
En un comunicado difundido por el Ministerio de Salud da la Nación, la subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos, Marina Kosacoff, señaló que "el país ha tenido dos áreas históricas de transmisión que son el NEA y el NOA, que se han reducido paulatinamente, hasta registrar el último caso en 2008", y atribuyó los logros "a la realización de un trabajo sostenido del Ministerio de Salud y en coordinación con las provincias, que abarcó todas las áreas de riesgo y generó condiciones hostiles para la reproducción del vector".
Por su parte, el director de Enfermedades Transmisibles por Vectores del ministerio, Héctor Coto, indicó que "Argentina se encuentra hoy en una etapa de preeliminación del paludismo y ya comenzó los trámites para certificar el cese de la transmisión de la enfermedad en todo el territorio nacional".
El paludismo o malaria es causado por cuatro especies de un parásito llamado Plasmodium, que se trasmite al ser humano por la picadura de mosquitos Anopheles infectados.
Estos insectos proliferan en cuerpos de agua dulce de ambientes naturales como charcos o acequias, en especial en zonas rurales del norte argentino, pudiendo provocar hasta la muerte de la persona afectada.
No obstante es una enfermedad que diagnosticada a tiempo es curable, por lo que en ámbitos proclives a la existencia de cuadros de malaria, debe hacerse una consulta médica de inmediato de modo de recibir el tratamiento adecuado.
En nuestro país, hacia mediados de siglo XX, el paludismo se distribuía en áreas rurales de las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, notificándose 200 mil pacientes al año. Hacia fines de los '40, el uso de insecticidas residuales disminuyó el número de pacientes a 500 casos al año.
A través de los años, con personal técnico calificado y distribuido en distintas bases operativas y a través de una metodología unificada, se alcanzó una reducción significativa de la superficie de transmisión vectorial, actualmente alcanzando unos 28 mil km2 en los departamentos salteños de Orán y San Martín; y en menor grado la provincia de Jujuy, Misiones y Corrientes.