Los fenómenos naturales —como las últimas inundaciones en Buenos Aires— suelen desnudar las falencias en fondos destinados a obras públicas. Mendoza no es ajena al mal reparto de ese presupuesto.
Entre 2011 y 2012, las grandes jurisdicciones del país optaron por reducir la participación de los Gastos en Capital en sus presupuestos totales. Esto quiere decir que los desembolsos asociados a obras públicas e inversiones productivas y duraderas que generan un incremento patrimonial de los Estados, perdieron terreno frente a los Gastos Corrientes, destinados a asegurar el funcionamiento de las instituciones mediante el pago de sueldos, entre otros gastos.
Esta tendencia se registra en la Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.
Según se desprende de un informe de El Auditor, pese a que Mendoza duplicó su presupuesto total entre 2008 y 2011, la proporción entre Gastos Corrientes y de Capital tuvo una modificación casi marginal.
En 2008, por ejemplo, la provincia dispuso de un presupuesto de $6.040 millones. De ese total, el 85,2% fue para Gastos Corrientes ($5.145 millones), mientras que el 14,8% restante fue para Gastos de Capital ($895 millones).
Ya en 2011, el presupuesto mendocino ascendió a $13.146 millones. Ese monto general se dividió en un 84% para Gastos Corrientes ($11.038 millones), y un 16% para Gastos en Capital ($2.108 millones). Entonces, la participación de los fondos destinados a obras se incrementó porcentualmente el 1,2% en relación a los números globales de la provincia.
Sin embargo, el año pasado, esa proporción de Mendoza se desequilibró. Sobre un presupuesto total de $16.060 millones, el 93,3% fue para Gastos Corrientes ($14.988 millones), mientras que solamente el 6,7% restante se destinó a Gastos de Capital ($1.072 millones). Esto es representativamente menos de la mitad de lo que se invirtió en 2011, y apenas $177 millones más que los desembolsos de 2008.
Completamente opuesta se encuentra San Luis. Allí, la proporción entre Gastos Corrientes y de Capital se modificó entre 2008 y 2011, pero a favor de las inversiones destinadas a obras y proyectos productivos. Ojo, debe tenerse en cuenta que esa provincia recibe fondos de la Nación tres veces superiores a lo que recibe Mendoza.
En 2008, por ejemplo, el presupuesto total de la provincia fue de $2.210 millones. De ese monto, el 60,8% fue para Gastos Corrientes ($1.343 millones), mientras que el 39,2% restante se destinó a los Gastos en Capital ($867 millones).
Y en lugar de ampliarse, esa brecha se redujo para 2011. En rigor, aquel año el presupuesto provincial ascendió a $4.396 millones, de los cuales el 52,8% correspondió a Gastos Corrientes ($ 2.323 millones), y el 47,2% fue para Gastos en Capital ($ 2.073 millones).