Personaje del día: José Pedraza

La suerte del titular de la Unión Ferroviaria se juega hoy a las 17 hs, cuando se conozca la sentencia por la muerte del joven militante del PO Mariano Ferreyra. Pase lo que pase, nada ha cambiado en el fondo. Patotas, política y la polémica tercerización que no se va.

Foto: web
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José Pedraza nación en Córdoba en 1943 y logró transformarse el hombre fuerte de la Unión Ferroviaria a partir del año 1985. Como prueba de su versatilidad intrínseca, basta recordar que en la década del 90 apoyó con pasión el proceso de privatizaciones de Carlos Menem.

Años más tarde, supo reciclarse y logró un lugarcito en el corazón del poder K. Gracias a ello, logró rentables negocios vinculados a los trenes y hasta el apoyo concreto de Néstor y Cristina Kirchner. Abundan las fotos a ese respecto.

No exento de escándalos, en 2006 Pedraza fue procesado y embargado por 50 millones de pesos por la Justicia por el desvío de 34 millones de pesos de aportes de los afiliados de su sindicato entre 1993 y 1998. Cuando esto salió a la luz pública se generó uno de los escándalos más importantes vinculas al sindicalismo vernáculo.

Sin embargo, lo peor para él llegaría el 20 de octubre de 2010, luego de que fuera asesinado el militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, expediente por el cual esta tarde se define su propia suerte.

Más allá del hecho de que Pedraza resulte finalmente culpable o inocente, es sintomático el hecho de que persistan aún prácticas que se hicieron célebres en los años 60 y 70, con sindicalistas poderosos siempre sospechados de sus vínculos con la política y el mundo del delito.

Por caso, sus comunicaciones con Carlos Tomada y Noemí Ríal, a la sazón ministro y viceministra de Trabajo de la Nación, dejaron al descubierto esos mismos lazos. ¿Cómo explicar que funcionarios de primera línea se contactaran con una persona que estaba siendo investigada por el asesinato de un militante de izquierda? ¿A efectos de qué lo hicieron? Nadie jamás pudo ni quiso explicarlo.

Lo grave es que, a pesar de todo lo sucedido, el polémico sistema de tercerizaciones en el mundo ferroviario —situación contra la cual luchaba Ferreyra el día de su asesinato— jamás se terminó de desactivar.

Poco importa si el kirchnerismo le soltó la mano a Pedraza o no; lo relevante es que la muerte de Ferreyra no sirvió siquiera para modificar algo tan básico como el sistema de precarización que hoy siguen sufriendo cientos de trabajadores del tren.