Personaje del día: Miguel Galuccio

El hoy CEO de YPF llegó con una valija cargada de ilusiones hace poco más de un año, cuando se nacionalizó esa firma petrolera. Hoy, su política es sinónimo de fracaso. Falta de inversiones, economía en riesgo y yacimientos parados.

Miguel Galuccio fue coronado por Cristina Kirchner como CEO de YPF. Ocurrió poco después de que esta firma fuera estatizada, hace casi un año.

Las promesas, hay que decirlo, estuvieron a la orden del día. “Vamos a tener recursos y vamos a ser rentables”, dijo por caso la Presidenta de la Nación el 16 de abril de 2012. ¿Dónde fueron a parar esas palabras un año después de pronunciadas?

Hoy YPF cuesta un 38% menos que lo que valía hace un año y las inversiones brillan por su ausencia. Está claro que la culpa no es del Gallucio sino de las erráticas políticas del kirchnerismo, tanto económicas como fiscales. A ello debe sumarse la injerencia de personajes como Axel Kicillof y otros camporistas, que han tomado a esa empresa como un botín de guerra. ¿Quién podría lograr un mínimo interés foráneo ante semejante panorama?

“No elegimos un modelo de estatización sino de recuperación de soberanía”, dijo Cristina en el discurso antes mencionado. Mal que le pese a la mandataria, ello no ha ocurrido y, por como vienen las cosas, está lejos de ocurrir.

Cuando Néstor Kirchner asumió el gobierno, en el año 2003, la Argentina autosatisfacía su propia demanda de combustible y hasta exportaba por 4 mil millones de dólares al año. Hoy, nuestro país debe importar ese mismo insumo por 16 mil millones. ¿Cuál fue el beneficio real de la estatización?

El caso YPF es solo una postal de lo que ocurre con muchas empresas, no solo públicas sino también privadas. Nadie quiere hoy invertir en un país donde ni siquiera se pueden comprar dólares libremente. Ni hablar del cepo que existe a la hora de importar bienes de capital y la imposibilidad de remitir dividendos al exterior.

Ese es el cuello de botella en el que se encuentra la Argentina actual. A un año de la estatización de YPF, es un momento más que oportuno para reflexionar al respecto.