Personaje del día: Pablo Migliore

El arquero de San Lorenzo lleva más de dos semanas detenido en el penal de Ezeiza en el marco de un expediente que lo vincula con barrabravas. "Me equivoqué, pero no soy un delincuente”, asegura. La excusa no convence y obliga a repensar en la relación entre el futbol, las patotas y la sociedad.

Foto: Télam
Foto: Télam

Finalmente, Pablo Migliore declaró ante el juez Manuel De Campos luego de dos semanas de absoluto silencio. "Yo reconozco que me equivoqué, pero ya pagué demasiado”, aseguró en las últimas horas a un medio de prensa sin dar mayores precisiones respecto a los hechos por los que se lo acusa.

El arquero de San Lorenzo está detenido en el penal de Ezeiza imputado por encubrimiento agravado del barrabrava de Boca Maximiliano Mazzaro, acusado a su vez de homicidio. En realidad, su detención va más allá de lo que le ocurre a él y, eventualmente, a Mazzaro.

El caso encierra un debate más profundo que la sociedad no termina de darse: la relación entre las patotas y los jugadores y dirigentes de los clubes de futbol. Pero hay más: también aparece la pata política y hasta judicial. ¿Cómo avanzar contra esa bola de nieve que crece sin cesar? ¿Hay voluntad desde el poder para hacerlo?

Migliore tendrá mejor o peor suerte judicial en el mediano plazo, es apenas una anécdota. Mientras no se solucione el problema de fondo, habrá muchos más hechos similares, con barrabravas intocables y dirigentes temerosos. Es el bosque que no se ve cuando se mira apenas el árbol.

"Los dirigentes son parte del problema de las barras", asegura Mariano Bergés, abogado de la ONG "Salvemos al fútbol". Es una realidad que nadie desconoce, pero que tampoco nadie combate.

Tal vez la verdad sea aún más cruda y preocupante: quizás todos seamos parte del mismo problema estructural y social.