Lázaro Báez siempre aparece en el foco de todas las sospechas. La propia Elisa Carrió se cansó de denunciar durante años que se trataba de uno de los testaferros del ex presidente Néstor Kirchner.
Sin embargo, el destino siempre jugó a favor del empresario y logró escapar de todas las trampas judiciales que se le presentaron en el camino, una de ellas en el lejano principado de Liechtenstein. Allí debió enfrentar una dura acusación por lavado de dinero, de la cual salió libre de culpa y cargo.
Lo mismo le sucedió en otro expediente, esta ven en la Argentina, donde Báez apareció como actor de una operatoria relacionada con facturas “truchas”. ¿Cómo zafó? Negociando con la AFIP un “plan de pagos“ con moratoria incluida.
En las últimas horas, el empresario fue protagonista principal de un informe emitido por el programa Periodismo Para Todos, conducido por Jorge Lanata, donde se desnudó la ruta del dinero de la corrupción K.
En ese documento quedó al descubierto una trama de novela, donde se cruzan políticos, empresarios y hasta una modelo, Karina Jelinek. Es que su marido, el fantasmal Leonardo Fariña, fue el que reveló todos los detalles de la trama del desvío de billetes K que trascendió este domingo.
Para entender la importancia de Báez en la trama debe recordarse que creó la firma Austral Construcciones en mayo de 2003, sugestivamente en el preciso momento en que Néstor Kirchner llegó al poder.
El empresario siempre estuvo bajo la lupa por lograr quedarse con las licitaciones más rentables de Santa Cruz a través de esa firma. La única constructora competidora, Gotti SA, fue cooptada por él mismo luego de que su dueño sufriera un sugestivo y oportuno accidente en la ruta. También fue en el año 2003.
Pero hay más: en otra de las empresas de Báez llamada Palma SA, trabaja Diego Palleros, el hijo del traficante de armas que fue procesado durante el gobierno de Carlos Menem. Lo interesante del caso es que esa firma posee un sugestivo domicilio: Pasaje Carabelas 24.
Allí está ubicada la firma “Invernes”: en la Patagonia aseguran que el nombre se debe a “Inversiones Néstor”, en alusión al fallecido ex presidente.
Puede ser solo una coincidencia —o no—, pero hay aún otro dato suspicaz: Báez cenó con Néstor Kirchner la noche anterior a que este falleciera.
Esa fuerte cercanía existente entre el ex mandatario y el empresario, hoy enciende todas las dudas ciudadanas. No es para menos: el dinero público, que debía utilizarse para mejorar los índices de salud, seguridad y educación, terminó viajando a paraísos fiscales y engrosando los bolsillos de los bribones de siempre.
Personaje del día: Lázaro Báez
El siempre sospechado empresario fue crudamente expuesto anoche en el programa que conduce Jorge Lanata. Negocios oscuros, facturas truchas y vínculos con el poder K.