Durante la década del 80 en Argentina comenzó el boom de los alimentos de bajas calorías o también llamados por su nombre en inglés, "light". Esto se produjo con la apertura de las importaciones que dejaron ingresar productos de Estados unidos y otros países con esta denominación. Tras ese comienzo la oferta comenzó a diversificarse provocando confusión entre los consumidores ya que todo está mezclado. Hay alimentos que dicen ser dietético, diet, light o bajas calorías, pero según la Anmat (Asociación Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica), esto no siempre es así.
El Código Alimentario Argentino (CAA) define a los alimentos “dietéticos”
como aquellos cuya composición ha sido modificada, y que se encuentran
destinados a satisfacer necesidades particulares de nutrición y alimentación de
determinados grupos poblacionales. Por este motivo, no necesariamente son
productos reducidos en su valor calórico. Como ejemplos de alimentos dietéticos
contemplados en el CAA pueden citarse a los alimentos libres de gluten, infantiles,
fortificados, suplementos dietarios y alimentos modificados en su nivel de glúcidos, lípidos, proteínas, minerales, o en su valor energético.
Con el fin de “asegurar que el etiquetado nutricional no presente información
que sea de algún modo falsa, equívoca o engañosa”, la Resolución Conjunta N°
40/04 regula el uso de la “Información Nutricional Complementaria” (INC) en los
rótulos y avisos publicitarios de alimentos. Esta Resolución admite el uso de la
palabra “light”, a fin de diferenciar alimentos que poseen determinadas
características, de otros similares. Para ser considerado “light”, el alimento debe
cumplir con ciertos requisitos previamente definidos en la norma.
En cuanto a la palabra “diet”, ésta no fue incluida dentro de los términos permitidos para declarar en la INC, debido a que podía generar confusión entre los consumidores.
Normativa vigente
La Resolución Conjunta N° 40/04 brinda información simple y de fácil
comprensión al consumidor, con el objetivo de que éste pueda seleccionar su alimentación con discernimiento. Reglamenta el empleo de la INC en los rótulos, y
se aplica a todos los alimentos, a su rótulo y a su publicidad.
La norma autoriza el uso de determinados términos a fin de resaltar una característica distintiva de un producto, como el contenido de nutrientes y del calor energético, o bien para realizar comparaciones entre alimentos similares. Dentro de los términos contemplados se encuentra el atributo “light” (“bajo”, “leve”, “reducido”, “liviano”) que puede aplicarse a valor energético, carbohidratos, azúcares, grasas totales, grasas saturadas, colesterol y sodio.
Un alimento solamente puede consignar en su rótulo y en su publicidad la palabra “light” si:
1- Cumple con el atributo “bajo” especificado en la norma, o;
2- Ha sido reducido en un mínimo del 25% en su contenido energético o en el nutriente declarado respecto del alimento, siempre que cumpla además con otros requisitos especificados en la norma.
Cuando en el mercado se ofrecen productos rotulados como “light”, el consumidor debe prestar especial atención al rótulo, ya que la norma exige que en la proximidad del término se especifique el nutriente o el valor energético al que
hace alusión. Además, si corresponde, se debe aclarar el porcentaje de la
reducción.
Como puede observarse, el hecho de que un alimento sea “light” no significa necesariamente que sea reducido en calorías; inclusive, su valor calórico puede ser igual o mayor. Por ejemplo, en el mercado existen galletitas reducidas en grasa que cumplen con los requisitos para declararla “light en grasas” respecto de la galletita tradicional, pero cuyo valor calórico es en determinados casos igual o superior, debido a que poseen un mayor porcentaje de hidratos de carbono.
En conclusión, es importante entender que no es correcto asociar la expresión “light” con “reducción del peso” o “dieta baja en calorías”. Los productos “light” no siempre ayudan en un plan de descenso de peso, e incluso pueden aportar azúcares o grasas en cantidades no despreciables. Por eso, es importante aprender a realizar una cuidadosa lectura de los rótulos, de modo de poder elegir adecuadamente en base a los requerimientos y gustos personales. Y, por upuesto,
incorporar estos productos en el marco de un plan integral de alimentación, con cambio de hábitos y ejercicio físico incluido.
A continuación, ofrecemos un ejemplo para ayudar al consumidor a realizar una correcta lectura del rótulo de los productos mencionados.
(1) Hay una diferencia de 16 Kcal. por cada 100 g. entre el producto “light” y el tradicional (reducción del 3,64 % del valor energético en el producto “light”).
Conclusión: NO ES LIGHT EN CALORÍAS
(2) Hay una diferencia de 4 gramos de grasas totales por cada 100 g. entre el producto “light” y el tradicional (reducción del 28,6 % del contenido de grasas totales en el producto “light”). Conclusión: ES LIGHT EN GRASAS.