Volvió a reir al mirar el programa de Francella

Estaba al borde de la muerte con un daño cerebral grave, sólo podía mover los ojos y apretar la mano. Pero empezó a reir mirando la TV.

Foto: Publicada en Clarín
Foto: Publicada en Clarín

Casi es como una película, Enzo Romano tiene 16 años, en febrero de 2012 quiso matarse, no lo logró pero quedó con una severa lesión en su cabeza que lo dejó postrado moviendo sólo los ojos y apretar una de sus manos.

Este joven de Villa Devoto, buen hijo, boy scout, disparó tres proyectiles en su casa con una de las armas que su padre coleccionaba. Una bala del ejército israelí de bajo impacto se alojó en su cabeza sin matarlo, según una nota publicada en diario Clarín. Los médicos no sabían entonces siquiera si podría seguir viviendo. Hoy, aún en un estado grave y delicado, todos los días sonríe un poco. Para su médico y su psicóloga, es una buena señal de mejoría. Para su familia, la comprobación de que quiere recuperarse.

Es jueves a la tarde y en el Instituto Médico de Alta Complejidad, en el barrio de Once, hay poco movimiento y mucho silencio. En uno de los sectores del subsuelo, un pasillo angosto da entrada a una hilera de habitaciones chicas pero prolijas. En el primer cuarto, a la derecha, está internado Enzo. Cuando su hermana Camila (24) le avisa, con voz alta y pausada, que llegaron el periodista y la fotógrafa de Clarín, él hace un golpe de vista a cada uno. Entiende lo que le están explicando. Y como si supiera de qué se trata de la nota, sonríe de su lado izquierdo. “Vinieron por vos, vas a ser famoso”, lo mima al oído la mamá, Carmen, y le acaricia una mejilla. Desde aquella terrible mañana, ellas y su papá, Roberto, están 24 horas al lado de él.