Todo está guardado en la memoria, ya lo dice la canción. La Universidad de Congreso organizó la exhibición de un documental y posterior debate con especialistas sobre las torturas a mujeres durante la Dictadura. Entonces ocurrió lo inesperado: una estudiante recordó que el rector de esa casa de estudios, Francisco José Piñón, entregó en 1977 una distinción al entonces almirante Emilio Massera.
Organizada por la Cátedra Libre de Derechos Humanos de esta universidad privada -que está vinculada al grupo Vila-Manzano-, se exhibió el documental "Lesa Humanidad" y posteriormente hubo una charla en la que participaron invitados especiales, entre ellos, Pablo Garciarena -abogado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación- y la periodista y ex detenida política Sofía D´Andrea.
El panel también estaba conformado por docentes de la Universidad de Congreso y por la máxima autoridad académica, Piñón.
"Fue para salvar vidas"
Según relata Edición Cuyo, cuando llegó el momento de abrir el juego al público asistente, una joven estudiante recordó que el 25 de noviembre de 1977, Piñón era el rector de la Universidad de El Salvador y distinguió a Massera con el título de "Profesor Honorario".
El dato no es nuevo, sino que ya había sido publicado por el periodista Horacio Verbitsky y había sido reflotado por medios afines al kirchnerismo, como Tiempo Argentino.
En esta historia, actualizada a la luz de las contradicciones, cobra relevancia otro nombre significativo y que ha dado a la polémica impulsada desde sectores del kirchnerismo: Jorge Bergoglio. En efecto, la Compañía de Jesus -que integraba Bergoglio y del que era por esos días Prepósito Provincial de la Argentina, el máximo escalafón entre los jesuitas- dirigió hasta 1974 esa universidad, hasta que cedió la conducción a un grupo de laicos.
En ese grupo estaba Piñón, que integraba la agrupación peronista católica Guardia de Hierro, y que permaneció como rector hasta 1980.
Según cuenta Tiempo Argentino, Piñón formó parte de la Organización Universitaria Peronista -OUP-, brazo universitario de la influyente Guardia de Hierro. El acercamiento a Massera fue paulatino hasta la entrega del diploma de honor.
Aquella noche de viernes del 77, Massera tenía que dar una cátedra con el fin de "despertar la conciencia marítima de los argentinos". Curiosamente, según daría cuenta posteriormente el periodista Walter Goobar -en "Los secretos de Massera y Bergoglio"-, los datos de la distinción a Massera desaparecerían misteriosamente de los archivos de la universidad porque allí se afirmaba quién proponía a Massera y "cuáles eran los fundamentos para doctorar a un genocida".
En la entrega de la distinción, Bergoglio estuvo ausente y en su nombre asistió el vice de la Compañía de Jesús, el padre Víctor Sorzín. El discurso de Massera ocurrió un mes después de que aparecieron con vida los jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, luego de haber pasado seis meses detenidos en la Esma, según cuenta Goobar.
Treinta y seis años después, Emilio Massera logró esquivar los últimos juicios a represores porque la muerte lo encontró primero que la justicia; los documentos que acreditan su honoris causa desaparecieron de los archivos de la Universidad del Salvador. La universidad nunca retiró la distinción al llamado Almirante Cero.
Y, enfrentado a una pregunta formulada por una estudiante de psicología, Piñón sigue dando justificaciones a la relación formal con Massera, al señalar que "fueron decisiones para salvar vidas".
"No tiene autocrítica"
Con la sala de actos de la Universidad de Congreso colmada en un 80 por ciento, en su mayoría por jóvenes, una de las personas que participó del evento fue Silvia Ontiveros, que pertenece a la Asociación de Ex Presos Políticos. Ontiveros fue una de las testigos que declaró en el segundo juicio a ex represores en Mendoza y su testimonio fue clave para determinar cómo fue la tortura especialmente sobre las mujeres detenidas en los centros clandestinos como el D2.
La pregunta de la estudiante al rector no sólo descolocó a Piñón, sino también sorprendió a Ontiveros y a otros. "El nombre me sonaba, pero no lo podía ubicar", reconoce la mujer acerca del académico.
Según la militante de derechos humanos, el rector comenzó a justificarse y dijo que "había salvado vidas".
"El rector se defendió diciendo que hizo estos acuerdos con Massera para salvar vidas. Lo vi muy complicado, porque además tuvo que asumir que estuvo en Guardia de Hierro", explicó.
El cierre de la charla no fue el esperado por los académicos y el público.
"Yo me paré y le dije que no salvó ninguna vida", sostuvo Ontiveros.
Luego ella, D´Andrea y otras personas decidieron retirarse, aunque la charla continuó unos minutos más. "No podíamos estar convalidando esta situación", puntualizó.
Ontiveros cuestionó a Piñón, principalmente porque "él reafirmó que su labor había sido muy importante. No hubo autocrítica"
Por lo pronto, la militante de derechos humanos no descartó que desde los organismos de derechos humanos pueda darse alguna expresión de repudio hacia el rector. Pero se animó a destacar la pregunta de la joven estudiante por su valentía.
El contexto
El episodio en el que aparece Piñón entra en el contexto en el que algunos sectores del oficialismo cuestionaron la designación de Jorge Bergoglio como papa por su presunta colaboración con la dictadura. Entre los más críticos, se encuentra el periodista Horacio Verbitsky, que dedicó mucha letra al desempeño de Bergoglio en los 70.
Otras voces, en tanto, destacaron que por su iniciativa se permitió la liberación de religiosos detenidos en la Esma. Desde el Gobierno nacional, en tanto, destacaron su elección al frente del Vaticano, que incluyó un viraje de timón en buena parte del kirchnerismo.