Cerca de 2.500 fieles participaron de la ceremonia de asunción del nuevo Arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini. El padre, que arribó esta semana de Rafaela, es el sucesor tras 20 años de servicio del monseñor José María Arancibia. El pedido por los damnificados de alta montaña encabezó el encuentro.
“No tengo plata ni oro pero les doy lo que tengo, Jesucristo”. Con estas palabras, el religioso que, durante doce años ofició como obispo de Rafaela en Buenos Aires, comenzó su peregrinaje en Mendoza sucediendo a monseñor José María Arancibia.
Cerca de 2500 fieles participaron de la ceremonia en El Challao.
La situación de alta montaña fue el pedido fundamental que se manifestó y ofreció en el acto religioso que tuvo lugar en el Santuario Nuestra Señora de Lourdes de El Challao.
Participaron casi 2.500 feligreses que llegaron de distintas comunidades de la provincia. Además estuvo acompañado por todo el cuerpo sacerdotal de la Iglesia.
“No tengo ningún otro programa ni ninguna otra propuesta que no sea servirlos a ustedes incansablemente”, resaltó Franzini en las palabras con las que inauguró su llegada a la provincia.
Dijo que arriba a Mendoza para profundizar el camino que hace años comenzó y sostuvo Arancibia, puntualizó en el concepto de “nueva evangelización” como vía para sostener la esperanza en los fieles y la reconversión de los no creyentes.
Llegando al final de sus palabras agradeció al predecesor monseñor Arancibia y le dijo que “podrá hacer mucho bien en Córdoba”, además reconoció su labor y entrega.
No disimuló la nostalgia al referirse a la comunidad de la que proviene -Rafaela-; de hecho, en una parte de su discurso se le quebró la voz y no pudo seguir hablando.
"Quiero agradecer desde lo más profundo de mi ser a la Diócesis de Rafaela donde transcurri los años más felices de mi vida", expresó emocionado.
En ese momento, los católicos que participaron del encuentro se encendieron espontáneamente en un extendido aplauso.
Franzini agradeció también al Papa Benedicto XVI y dijo que será su referente a seguir en el camino que transitará en la provincia.
“Ofrezco mi agradecimiento y admiración al Papa Benedicto XVI por su amor a Jesucristo, su entrega, su verdad y su modo de pastoreo que aspiro a replicar entre ustedes”, así le habló Franzini a la comunidad religiosa.
“Ayuda y consuelo de Dios para los damnificados de alta montaña”, fue el pedido que atravesó toda la ceremonia religiosa.
Presencia oficial
Estuvo presente el gobernador Francisco Paco Pérez con parte de su gabinete y en un momento, llegando al final de la misa, el mandatario le entregó al nuevo arzobispo una imagen de la Virgen de la Carrodilla para que acompañe su comienzo de carrera en la provincia.
Pérez en la asunción de Franzini.
Otra de las peticiones que hizo la Iglesia fue que Franzini, a lo largo de su paso por Mendoza, pueda mantenerse “firme en la fe, alegre en la esperanza y fervorozo en la caridad”.
Franzini es además el presidente de la Comisión Episcopal de Ministerios y miembro de la Comisión Permanente.
"Al recibir a nuestro obispo, los católicos no podemos dejar de preguntarnos: ¿cómo estamos viviendo nuestra condición cristiana? En la misma medida en que algunos espacios de la sociedad se secularizan, crece la oportunidad de vivir la fe como una decisión más personal. No un frío moralismo, sino un encuentro con la Persona de Jesús que cambia todo en la vida", reflexionó Arancibia según publicó la página de Arquidiócesis de Mendoza.
"Si el obispo es básicamente un misionero, la Iglesia que preside tiene como vocación salir al encuentro de todos para invitarlos a la fe, especialmente lo más alejados. Paulatinamente la diócesis está experimentando una conversión misionera", sostuvo el predecesor de Franzini.