Prevención: ¿no debieron cortar antes el paso?

Organismos que atienden la contingencia resaltaron que se trata de una catástrofe natural pero que los tres aludes registrados el jueves y las intensas precipitaciones anunciaron el desastre.

Foto: MDZ
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Con algunas medidas tomadas de antemano se hubiera podido morigerar el daño. Incluso, el corte del paso de vehículos entre la tarde del jueves y la madrugada del viernes de Chile a Mendoza hubiera sido una medida precautoria acertada.

Se comprende que un desastre natural de esta envergadura, desprendimientos de rocas y lodo acumulado hasta los tres metros de alto y medio kilómetro de ancho, son impredecibles y extraordinarios.

Incluso, hubo algunos signos previos que, de haberse advertido, habrían permitido por lo menos frenar el tráfico de autos y colectivos que llegaban desde Chile al paso Libertadores.

“Hoy la situación indica que sí, que tendríamos que haber pedido a Gendarmería que no pase nadie más”. Con estas palabras, el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, admitió ante MDZ Online que pudo tomarse alguna medida de prevención.

Ruta 7 perdida entre el lodo y las rocas. Kilómetro 1168, Uspallata.

Las intensas lluvias que no han menguado a lo largo de la semana en alta montaña han sido el principal motivo de derrumbes que comenzaron el jueves a la madrugada.

Para situarse, en la ruta 7, entre el kilómetro 1168 y el 1180, en Uspallata se produjeron en pocas horas –entre la tarde del jueves y la madrugada del viernes- cerca de 20 desprendimientos de piedras, barro y agua. La altura de algunos de esos aludes supera los 3 metros y el ancho alcanza tranquilamente 1,5 kilómetros.

Desde las 4 de la madrugada, personal de Vialidad Nacional, Defensa Civil, Bomberos y Policía, el equipo de la patrulla de rescate y funcionarios de Gobierno –entre ellos, el gobernador Paco Pérez, quien partió a Uspallata cerca de la 1- trabajaba en el primer corte, ubicado en el kilómetro 1168, pasando la villa del Valle de Uspallata.

Máquinas de Vialidad Nacional trabajando desde las 4 de la madrugada.

La ruta permanece cortada. El primer control policial y desvío es a la altura del Acceso Sur –Ruta 40- y ruta 7. Allí se está advirtiendo a los conductores que no pueden dirigirse hacia Alta Montaña a menos que sean residentes de Potrerillos o Uspallata o tengan algún familiar implicado en las evacuaciones.

De acuerdo con las últimas informaciones, se rescataron a unas 100 personas que, producto de los derrumbes que interrumpieron el camino, quedaron varadas entre corte y corte.

MDZ Online llegó al lugar del primer derrumbe, kilómetro1168. Allí pudo advertirse el arduo trabajo que está realizando todo el equipo de contingencias con que cuenta la Provincia. Todo el recurso se volcó a despejar la zona.

Uno dice “despejar” como si se tratara de correr rocas solamente. Hay que imaginarse la cantidad de agua que ha precipitado y con ello uno puede llegar a dimensionar la complejidad del escenario en Uspallata.

Entre 10 y 14 desprendimientos se produjeron en diez kilómetros en la zona de Uspallata.

Lo cierto es que mientras las grúas y retroexcavadoras, entre otras máquinas conducidas por los operarios, logran mover algo de escombros, sobreviene el agua nuevamente haciendo de las suyas.

De hecho, el Ingeniero Miguel Rivas, jefe del Cuarto Distrito de Vialidad Nacional, explicó a MDZ Online que el problema más grave que existe es el agua.

“En 41 años de servicio en Vialidad Nacional jamás viví algo como esto. Lo que ha pasado no es normal, la cantidad de agua que ha caído y los desprendimientos importantes que se han registrado son extraordinarios”, describió.

Miguel Rivas, Jefe del Cuarto Distrito de Vialidad Nacional.

Desde esa perspectiva, sostuvo que “no” pudo prevenirse y que cuando la naturaleza se manifiesta no hay mucho que hacer.

Sin embargo, llamó la atención sobre la ruta y dijo que por algo “los ingleses pensaron la red ferroviaria al otro lado del río Mendoza”. En búsqueda de una alternativa a estas situaciones, aportó que un viaducto podría ser de utilidad. Sin embargo, insistió en que la expresión de la tierra es imprevisible y, en ciertos casos, inmanejable.

Rivas también sostuvo que pudo cortarse el tráfico la madrugada del viernes considerando la cantidad de agua y los derrumbes previos que hubo. Sin embargo, dijo que eso no está a su alcance y que la decisión chilena de poner un horario nocturno para que argentinos vuelvan al país, por la obra en los Caracoles, es lo que termina perjudicando el panorama en alta montaña.

“Es inadmisible que los turistas deban viajar de noche, con el cansancio y los riesgos que en una ruta de tales características existen”, opinó Rivas.

"En 41 años de servicio en Vialidad jamás viví algo así, es extraordinario", dijo Rivas.

Volviendo a los derrumbes, lo único seguro en este escenario es el barro. Hay y mucho. Además, las nubes no han abandonado el cielo de alta montaña y el pronóstico anticipa que hasta el lunes no cesarán las precipitaciones.

En un principio se dijo que los trabajos de despeje de la ruta terminarían en tres días, pero el paso de las horas indica que si el clima no ayuda, harán falta más jornadas y más recursos para poder circular sin problemas.   

Ministro de Seguridad, Carlos Aranda en la Villa de Uspallata.

Como si todo esto fuera poco, Aranda comentó que cerca de las 13 el helicóptero de la Policía de Mendoza se dirigía a asistir a más de 400 personas que se encuentran varadas en la zona de Penitentes. Se trata de turistas que venían bajando y se encontraron con el corte de seguridad vial debido a los derrumbes. El ministro explicó que entre ellos había embarazadas y personas que habían sufrido descompensaciones.

No es difícil predecir que si siendo las 13 todo el personal de contingencia estaba abocado al trabajo en el primer corte, se necesitarán más de tres días para lograr limpiar los derrumbes restantes.

Al mediodía, el gobernador Paco Pérez descendió al Valle de Uspallata luego de haber permanecido horas en el lugar de los derrumbes. En diálogo con MDZ Online resaltó que, sin dudas, se trata de una “catástrofe natural”.

El gobernador Paco Pérez frente al Hotel Los Cóndores en la villa de Uspallata.

“Esto es como si hubiéramos vivido un terremoto. No te puedo decir si en 33 horas vamos a tener despejada la ruta. Ha sido terrible. Son cerca de 10 kilómetros la parte de la ruta que está más afectada”, describió Pérez.

Asimismo, el gobernador explicó que cada 800 metros hay un alud. Dijo que la situación fue imprevisible y sostuvo que no es un tema de infraestructura.

El mandatario se mostró agotado, contó que cerca de la 1 de la madrugada, apenas supo de la noticia, tras la Vendimia de Guaymallén, pasó por su casa, se cambió de ropa y subió.

Aranda agregó que en la zona de Polvaredas hay 15 familias, unas 50 personas, que residen allí y que han quedado aisladas producto de los derrumbes.

Las casi cien personas rescatadas fueron alojadas en hoteles de la villa de Uspallata. Allí MDZ Online habló con la recepcionista del hotel Los Cóndores, Laura Galdeano, quien comentó que si bien tenía inconvenientes con reservas hechas, las habitaciones estarían disponibles para cubrir la demanda de los damnificados por los aludes.

Laura Galdeano, recepcionista del hotel: "Tememos por las reservas pero daremos alojamiento a quien lo necesite".

Aunque pasado el mediodía, sólo una familia había arribado al hotel y estaban esperando que llegará el resto de la gente. “Las personas han expresado su angustia y susto por la situación. Para muchos implicó un desenlace impensado de su descanso estacional”, explicó.