Mientras estas líneas son escritas, Raquel Blas se encuentra frente a un tribunal que la juzga por supuestos hechos de coacción contra el ex ministro Adrián Cerroni, ocurridos en 2009.
Fueron días de apasionada discusión paritaria, más venal que la que se debate de estos días, y la postal de esas jornadas se vio graficada por puntuales gritos, rotura de papeles y hasta tironeo de corbatas.
A ello se agregó casi inmediatamente la supuesta amenaza de Blas hacia Cerroni. Un dato importante: los eventuales testigos de ello hoy aseguran que no recuerdan lo acaecido en esa caliente jornada.
Sin embargo, la titular de ATE debió tolerar que el expediente se sustanciara al paso de los años y hoy todas las sospechas recaen sobre los mismos funcionarios políticos que intentan esquivar la discusión paritaria, en la cual se destaca la avasallante figura de Blas.
¿Se intenta a través de esa causa judicial silenciar el reclamo gremial general? Es muy probable. No obstante ello, algo ha quedado claro: el reclamo sindical jamás debe cruzar el límite de la razonabilidad y el equilibrio.
Personaje del día: Raquel Blas
La titular de ATE enfrenta en estas horas uno de los tragos más amargos de su vida gremial, al enfrentar una causa judicial por supuestas amenazas que aparece en medio de la discusión paritaria. ¿El precio de la confrontación permanente?