Sería difícil encontrar un lugar del mundo donde el mantenimiento de una represa arroje como resultado la provisión de agua sucia, embarrada, un verdadero asco color tierra oscura absolutamente imbebible e inútil para cocinar o lavarse, aunque el gobierno a través del ministro Rolando Baldasso asegure su potabilidad técnica. En ese caso, que la beban los funcionarios primero, y veremos qué pasa.
Una serie de desconexiones e informaciones insuficientes entre Aysam, el EPAS, y el ministerio de Infraestructura de la provincia derivó en el problema de hoy. Decenas de miles de mendocinos sin agua, o con un servicio espantoso en sus domicilios.
La falta de inversiones de años y años ha hecho además que una simple tarea de mantenimiento derive en un escándalo.
Los pases de factura y acusaciones cruzadas ya comenzaron. Pero la verdad es que el Ente Provincial de Aguas y Saneamiento (EPAS) es el organismo que por ley debe cuidar la sanidad y calidad del agua que consumen los mendocinos. Por lo tanto Javier Montoro, como titular del organismo, es el responsable y personaje del día. En más de una oportunidad Montoro ha actuado más como funcionario oficialista que como “defensor del agua” de los usuarios y tal vez hoy se ven las consecuencias de su conducta.
Hoy hubo que suspender cirugías en Mendoza por la falta de previsión de los funcionarios, por ejemplo. Por lo que tanto el ministro Rolando Baldasso como Luis Böhm, titular de Aysam, deberían acompañar a Montoro en el podio.