Mendoza, tierra del sol... y sin paneles solares

Se trata de una fuente casi inagotable de energía. En Mendoza no hay inversión para desarrollar sistemas para su aprovechamiento.

Foto: Web
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Parece una obviedad pero no todos se han dado cuenta. Nuestra tierra querida, tan conocida por sus vinos y su cielo soleado, no tiene paneles solares. O al menos, no todos los que podría y debería tener.

Tengamos presente que la utilización de la energía solar ha ido creciendo a nivel mundial y lo ha hecho porque el precio del petróleo ha ido subiendo y las reservas del mismo se están agotando poco a poco. Además, este tipo de energía es una buena alternativa en la lucha contra el calentamiento climático.

Sin lugar a dudas, la energía solar constituye una buena opción. Además de no producir gases que promueven el efecto invernadero y el recalentamiento global, también es una energía inagotable al alcance de todos. Lograr un uso intensivo de la misma en Mendoza y en Argentina permitiría una gran independencia energética de otros países (no hay que olvidar que en este momento la Argentina está importando combustibles de países como Venezuela, y gas de Bolivia).

Podría decirse que la utilización de los paneles solares es inevitable. En algún momento se constituirá, junto con la generación eólica, en uno de las principales modos de obtención de energía. Ahora, la pregunta es: ¿Cuándo vamos a tomar en serio el tema en Mendoza y vamos a poner manos a la obra?

En nuestra provincia no existe una política concreta y efectiva que promueva la instalación de los paneles fotovoltaicos (generación de electricidad) y paneles térmicos (utilizan la radiación para calentar agua). Cada año el sol arroja una cantidad de energía que es 4 mil veces mayor a la cantidad que consumimos en ese tiempo, lo cual lo constituye en una fuente casi inagotable.

Fuera de algunos paneles solares puestos en zonas rurales para puesteros, no hay aprovechamiento de la energía solar en Mendoza.

Probablemente la principal desventaja de este tipo de generación de energía sea el costo de inversión. Y muchos pensarán que nuestro país no está al alcance de conseguir esta tecnología. Lo cierto es que si bien es caro invertir en los paneles solares, una vez colocados y puestos en marcha no es necesario hacer nuevas inversiones de dinero. En cambio en otras fuentes de energía es necesario un mantenimiento constante y caro (incluso en la eólica).

El gobierno tendría que tener presente los millones de pesos que todos los meses el Estado gasta en subsidios energéticos. Subsidios que son necesarios pero, que se van mes a mes, y que no vuelven.

Una alternativa interesante sería tomar un porcentaje de los subsidios e invertirlo en generación de energía solar, cuya obtención es sumamente barata (el sol es una fuente energética gratuita) e ir reduciendo poco a poco los subsidios a la generación de energía de manera tradicional, que genera contaminación y en donde no hay retorno del dinero.

Otro punto a considerar es que la provincia, en el caso de implementar un subsidio o estímulo a la energía solar, podría poner como condición que los paneles solares sean producidos en Mendoza. De esta manera se promueve la creación de trabajo, y habrá desarrollo de una nueva industria con posible crecimiento en el corto y mediano plazo.

Finalmente, se podría estimular la colocación de los paneles solares, pagando a aquellos clientes que devuelvan potencia al sistema a un precio igual o mayor al que pagan cuando consumen energía de la red. Este modelo funciona en la provincia de Columbia Británica en Canadá, y ha servido para que mucha gente se decida por invertir y colocar paneles solares en su casa.

No sólo la provincia, sino el país ha venido creciendo económicamente los últimos 8 ó 9 años, por lo cual el implemento de políticas de este tipo, aunque sean a muy pequeña escala, son posibles y esenciales para el desarrollo futuro. Es necesario que los gobernantes analicen estas ideas, para generar políticas que promuevan el bienestar no sólo a corto, sino también al mediano y largo plazo.

*Leandro Nosal es Ingeniero Agrónomo, egresado de la Universidad Nacional de Cuyo. Actualmente trabaja como Enólogo y escribe sobre políticas medioambientales.