¡Henos aquí, amigos y amigas, agitándonos aún por las fiestas carnestolendas, como decía mi bisabuelo! Otro fin de semana XL es lo que hay, en virtud de rescatar el viejísimo feriado carnavalesco eliminado por los militares malos de la última dictadura, quienes no toleraban a más disfrazados que ellos mismos y a algunos religiosos profesionales. Pero hoy, con recuperada y democrática alegría, vimos un encantador desfile de mascaritas. En realidad, es difícil saber quien llevaba una máscara y quien anda a cara limpia pero es un careta. Lo cierto es que estamos en medio del corso mais grande do mondo, que empequeñece hasta el ridículo al celebre carnaval carioca. Y por supuesto, el punto fuerte de tan noble celebración es el desfile de comparsas. Se trata de un espectáculo casi único en el mundo porque si se diera en otras latitudes no sudamericanas ni africanas, la judicatura local caería sobre muchos de sus participantes con todo el peso de la ley y además sufrirían el mayor descrédito social imaginable. Pero eso no sucede ni sucederá aquí, quédense tranquilos, ya que una de las más caracterizadas participantes en estos desfiles es precisamente una tal “Señora Justicia”, mujer de amplia toga, ojos vendados según cuando y según para quien, y balanza en ristre que usa para dársela por la cabeza a los revoltosos que la cuestionan.
En esta importante ocasión nos proponemos hacer una veloz enumeración de algunas de las bullangueras agrupaciones que este año NO nos divierten en lo más mínimo, a menos que tomemos el asunto como de quienes viene, lo cual siempre es lo más recomendable para mantener un estomago sano y un corazón entero. A ver...
“AMADO Y SUS CICCONITOS”: Se trata de un pez gordo (o muy inflado) que vino de Mar del Plata a sentar sus reales en Puerto Madero y desfila acompañado de unos amigos a los que no conoce pero igual lo siguen, desparramando no ya papel picado sino unos curiosos billetes de su propia manufactura con la cara de Eva Perón de un lado y que parecen entradas para un circo, al tiempo que recitan cual mantra su canto festivo: “¡A ese yo no lo conozco, yo no lo conozco!”. Por poco creíbles que parezcan, no dejan de ser divertidos si uno no se los toma en serio, lo cual es bien difícil por cierto.
“LILITA CON LOS APOCALYPSIS 'S BOYS”: Es una redonda señora (o que tiene el esqueleto muy adentro, según se quiera ver) que encabeza lo que quizás sea la murga más escasa en participantes de todo el corso, dado que la sigue muy poca gente. Pero es uno de los grupos más estruendosos porque el histrionismo (mediático) de esta líder de casi nada los coloca entre los más sonoros. Suelen entonar cantos sobre el fin de todo y el renacimiento gracias a ellos de no se sabe qué paraíso republicano que en realidad nunca conocimos, al tiempo que van revoleando unos cinco millones de votos que otrora les pertenecieron pero hoy ya no. A veces dan risa, pero generalmente dan pena.
“OYO-HERBIDO Y SUS CAJONEADORES”: Vistosa murga que tiene como jefe a un raro espécimen judicial nacido y criado en los recovecos de la magistratura y especializado en mandar para atrás a toda causa que involucre a los poderosos de turno. Precisamente, su mayor cualidad consiste en excusar de responsabilidades civiles y penales a todo aquel que ostente cargos de importancia. Dicen que es proclive al gobierno, y es cierto, pero pocos recuerdan que eso está en su naturaleza por cuanto ya atravesó indemne varias administraciones nacionales siempre con todo éxito. O sea que es un oficialista profesional, más allá de quien ocupe las principales poltronas. Esos pasan, él queda, y entonces todos lo necesitan así, siempre tan carnavalesco.
“LAS VIUDAS DE LA 125”: Es una heterodoxa formación originaria del campo argentino profundo que incluye grupos de distinta filiación. Fue forjada en desiguales luchas intestinas pero un buen día, allá por 2008, saltaron a la consideración popular todos juntos y revueltos pese a tener historias muy diferentes y plagadas de duros enfrentamientos. Desde entonces amenazaron con paralizar al circo en diversas ocasiones. Que se recuerde, solo una vez lo consiguieron pero apenas por un ratito. Avanzan lanzando gritos telúricos llenos de argentinidad y tractores, aunque a fuerza de reiterarse ya muy pocos le dan importancia. Y para seguir en el corso no les ha quedado más remedio que entremezclarse con otros grupetes político-murgueros casi residuales a ver si así consiguen más efectividad (votos) que estruendo, aunque nadie sabe si eso le conviene a alguien más que a ellos mismos. Desfilan bajo la advocación de su divino Patrono “San Cleto NoPositivo”, pero si alguien decide seguirlos debe tener cuidado porque puede patinarse en la bosta de vacuno que dejan a su paso.
“LOS MUCHACHOS CAMIONEROS TODOS UNIDOS PARAREMOS”: Esta es una comparsa de cuidado. Está formada por rudos muchachos de camiones manejar que osan discrepar sobre asuntos de Estado que pretenden establecerse desde arriba casi como dogmas: Sin ir más lejos, la inflación “del supermercado”, como dicen ellos mismos. El maestro de ceremonias de esta agrupación pugna en estos días por formar un partido político, pero no sabemos hasta qué punto le será posible. El problema es que enarbolan las banderas más añejas de otra murga autodenominada “Peronismo de verdad” y ya son muchas las comparsas que afirman estar haciendo lo mismo. Por algo se dice que el peronismo “es un sentimiento”...porque a los sentimientos no se los entiende.
“LOS RADICALUDOS QUE SE ROMPEN Y SE DOBLAN”: Se trata de un grupo de contorsionistas verbales que ladran mucho y muerden muy poco, más acostumbrados a disparar fuegos artificiales desde la tribuna que a complicarse cotidianamente con los malabares de gobernar. En realidad no es una sola comparsa, sino que se presentan en varias agrupaciones pero bajo el mismo estandarte, siempre siguiendo la vieja tradición que indica que donde hay tres de ellos pueden manifestarse hasta cinco líneas internas. También provocan alto revuelo, pero son como un tarro lleno de piedras: solo sirven para hacer ruido. Aún así, es difícil criticarlos porque al fin y al cabo de esto se trata nuestro desfile: lo importante es estar y figurar, que lo demás lo veremos en las urnas dentro de unos meses, como corresponde.
Nuestros informantes indican que están anotadas otras 3.458 murgas, pero lo dejamos acá por cuestiones de espacio y de decoro. Total, ya sabemos que en este país la joda nunca se acaba y la alegría no es solo brasileña, especialmente ahora que los brazucas empiezan a ponerse serios. ¿Entonces llegaremos a ser los más capitos del jolgorio latinoamericano? Mucho me temo que sí. Vean ustedes como sigue la cosa y la semana que viene me cuentan. Será hasta entonces.
Tw: @robertomagno2