Los dirigentes sindicales de la CGT oficialista, comandada por el metalúrgico Antonio Caló, no resisten más las presiones internas de sus trabajadores afiliados y ni siquiera la mirada escrutadora de la gente. Por eso, y porque de otra manera Hugo Moyano se les reiría en la cara, han salido a criticar con dureza varios aspectos de la marcha de la economía.
El metalúrgico Antonio Caló, secretario general, salió del molde habitual de la burocracia sindical, y salió a criticar el congelamiento de precios (no porque no le parezca bien sino porque cree que debe ser más extendido en el tiempo), la inflación, y admitió además que el país está estancado. “No se mueve el amperímetro” dijo en una imagen bastante gráfica. También criticó la aplicación de Ganancias. Desde esta mañana, las declaraciones de Caló prácticamente se han viralizado.
La CGT oficial de Moyano y la “oficialista” de Caló están cada vez más cerca. Pero no habrá reunificación sino hasta después de las elecciones. Si algo han aprendido los “gordos” de uno y otro lado, es que la política se ejerce con paciencia.
Por ahora, Caló está crítico y es el personaje del día.