La Terminal de Ómnibus es un mundo de gente: pasajeros, vendedores, maleteros, choferes y auxiliares a bordo, policías, agentes de seguridad privada, taxistas, vendedores ambulantes y arrebatadores. Y precisamente vamos a concentrarnos en éstos últimos: los "pequeños ladrones" que pululan entre las maletas esperando su presa.
Su blanco preferido: turistas extranjeros que llegan desde Chile u otros puntos nacionales, sobre todo aquellos europeos o asiáticos que son potencialmente "fáciles" de robar, con numerosas valijas y mochilas apenas vigiladas al alcance de cualquier asechador.
El modus operandi de los arrebatadores y punguistas es muy sencillo: recorren la Terminal observando si hay algún extranjero solitario con varias valijas en mano. Una vez localizado, entran en acción: si el turista está distraído, rápidamente le arrebatan la mochila o bolso; si no es así, uno se acerca a la víctima para distraerlo (preguntándole cualquier cosa), mientras que otro sustrae lo robado sin que el foráneo lo perciba.
Este tipo de ladrones son muy discretos: no atacan directamente ni tampoco portan armas. Si tienen que interactuar con la víctima para engañarla, lo hacen de manera amable y sin levantar sospechas. Casi siempre actúan de a dos, o a lo sumo de manera solitaria y parece que algunos se encuentran medianamente organizados.
Sin embargo, tienen su enemigo: los efectivos que se encuentran afectados a la Terminal. Apenas ven a los uniformados, los muchachos salen inmediatamente del lugar. Incluso, en determinados horarios y si hay poca gente, prefieren no volver hasta otro día.
Pero esta "disuasión" apenas los inquieta, porque tarde o temprano vuelven. Saben que, si son atrapados, la cuestión llega hasta una simple "averiguación de antecedentes" o como mucho un par de días en prisión, pero nada más.
Esto se debe principalmente a que, como en cualquier arrebato sin testigos, es difícil comprobar el robo. Y a lo sumo, si detienen al ladrón, son delitos menores y apenas pasan algunas horas demorados. Los arrebatadores provienen en su mayoría de Godoy Cruz y la zona norte de Dorrego. También suelen ser habitués de la Terminal, pero también llegan nuevos chicos.
Por otro lado, están los damnificados: los turistas extranjeros que sufren los robos. Por lo general, les suelen arrebatar bolsos con documentos, pasaportes y billeteras. Desorientados y angustiados, luego de realizar la denuncia correspondiente (si es que lo hacen), parten a los hoteles u otros alojamientos con la amarga experiencia de haber sido víctimas de un robo apenas llegaron a estas tierras.
Un caso reciente fue el del israelí Shai Mizrahi: el joven se encontraba tranquilamente dialogando con los empleados de atención al cliente en el mostrador de Información Turística, y había dejado su mochila a un costado. Luego de recibir unos folletos, el turista se percató de que su bolso no estaba más. El ladrón desconocido se había llevado su documento, pasaporte, billetera y otras pertenencias.
Así existen varios casos, como el de una pareja brasileña y un periodista italiano, cuyos casos ya fueron publicados por MDZ Online. Con respecto a Mizrahi, recibió una buena atención por parte de la Policía Turística (que logró encontrar el pasaporte), de los dueños del hostel donde se hospeda y de la colectividad judía local.
El trabajo del Destacamento Terminal: intenso y con dificultades
La seguridad pública de la Terminal está a cargo del Destacamento policial Terminal, dependiente de la Comisaría 25 de San José, ubicado en el extremo del Ala Sur. La oficina está construida con planchones de madera, usados como paredes y con un frente de vidrio que permite ver hacia el interior.
Según fuentes que trabajan de la estación de colectivos, los efectivos del lugar carecen de infraestructura: baños inadecuados, falta de espacio y de mobiliario se encuentran entre las principales falencias.
Pero lo que más preocupa es la falta de personal: aseguran que sólo hay dos o tres policías por turno, quienes tienen que custodiar el edificio y sus alrededores. A ellos hay que sumarles los guardias de seguridad privada, pero éstos sólo pueden vigilar y dar aviso a los policías, pero no detener a un ladrón.
Otro problema, que de ser cierto sería grave, es la ineficacia de las cámaras de seguridad de la Terminal. Cuando sucedió el robo al periodista italiano Adriano Seu, los mismos efectivos le habían dicho que "las cámaras no funcionaban".
Una fuente que conoce el trabajo de la policía en la Terminal dijo a MDZ Online que "los efectivos no pueden disponer de las cámaras y nunca son informados, por lo tanto no saben si funcionan o si no enfocan donde ocurren los hechos".
Un efectivo que trabaja en la zona explicó su labor. Hacen rondas continuamente para vigilar el lugar. Si un turista sufre un arrebato y puede hacerse entender (en español o inglés), los mismos policías llevan a la víctima hasta la Comisaría 25 a realizar la denuncia. Caso contrario, piden auxilio a la Unidad Policial de Atención al Turista (UPAT), quienes asesoran al turista telefónicamente y luego lo trasladan en un móvil hasta la comisaría.
Desde la Comisaría 25 no pudieron atender a nuestro pedido de manera inmediata, pero prometieron charlar con nosotros más adelante para brindar más detalles.
Por otro lado Pedro Díaz, integrante de la UPAT, explicó que el objetivo de la unidad "es lograr que el turista se quede con una imagen positiva de Mendoza" y evitar "la revictimización" del viajero afectado por un hecho de inseguridad. El trabajo de la UPAT es "ayudar a los demás policías a tratar con turistas" que no entiendan el español.
"También ayudamos al turista no sólo cuando sufre una situación de inseguridad. Si pierden documentos o no encuentran a la persona que esperaban en determinado sitio, nosotros tratamos de calmarlos y explicarles los pasos a seguir", contó Díaz.
Contrapunto entre hostels y la CAHI
Hay también algunos dueños de los hostels que se encuentran preocupados por este tipo de delitos que ocurren en la Terminal. Un propietario de un alojamiento ubicado en la Ciudad afirmó que "una vez supe que ocurrieron cinco robos en un día" en la estación de ómnibus.
Si bien destacó el trabajo de la UPAT, sostuvo que la inseguridad "nos deja una mala imagen entre los turistas. Por ejemplo, dos chicas israelíes se fueron antes muy molestas porque habían sufrido un hecho de inseguridad". Incluso recordó la vez que Mendoza era desaconsejada como destino turístico y aseveró que "las autoridades deben cuidar que eso no puede volver a pasar".
Una empleada de otro hostel ubicado en la periferia céntrica agregó que "sabemos de dos casos de robos en la Terminal: uno a dos noruegos y otro a un canadiense". La mujer sostuvo que "a pesar de que se lo tomaron de la mejor manera, ellos comentaban que tenían miedo a que les volviera a pasar".
Mientras que en otros tres hosteles de la Capital, los consultados no conocían ningún caso de robo en la Terminal, pero dos de ellos habían escuchado algunos comentarios de otros casos. Una recepcionista contó que "prevenimos a los huéspedes para que cuiden sus cosas mientras entán en la calle, sobre todo cámaras y mochilas".
Sin embargo, el presidente de la Cámara Argentina de Hostels Independientes – Mendoza, Daniel Cadile, tiene una visión distinta: "La Ciudad de Mendoza en particular y la provincia de Mendoza en general es una plaza turística segura para los turistas que toman las precauciones lógicas. Por lo que la situación la veo muy bien en comparación a urbes como Buenos Aires, Córdoba Capital o Rosario".
Tampoco cree que los turistas afectados tengan una mala imagen de la provincia en cuanto a la inseguridad: "Los turistas de hostels utilizan mucho más las redes sociales o sistemas de reservas como Hostel World o Trip Advisor, y destacan la tranquilidad de Mendoza capital y provincia".
Cadile también sostuvo que, cuando le ha tocado hablar con turistas que han sido víctimas de robos, éstos "han destacado la ayuda recibida por personal y propietarios de hostels, por la asistencia pública, etc".
Consejos para tener en cuenta a la hora de llegar (o partir) a la Terminal
No perder nunca de vista las maletas ni las mochilas.
No dejar las pertenencias personales en el suelo, ni siquiera si están al lado de uno.
Si un desconocido se acerca, tratar de no distraerse y siempre mirar a los alrededores.
Ante una situación de robo, dirigirse al Destacamento policial y pedir realizar la denuncia, sobre todo si lo robado son objetos de valor o documentos.
Una vez realizada la denuncia, dirigirse al consulado del país correspondiente o comunicarse telefónicamente con la Embajada de su país.