Los vecinos se levantaron contra la delincuencia

Son más de 100. Cansados de vivir amenazados se enfrentaron a una familia de ocupas en el barrio Vandor de Godoy Cruz.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

En las esquinas de Villa Hipodromo se habla de los vecinos que organizados, pudieron recuperar el barrio. Las versiones difieren según a quien se le pregunte. Algunos le aportan ribetes heroicos al relato, colocando a la barriada a la par de Fuenteovejuna. Otros, más cautos, prefieren pedir ayuda por lo que según ellos les espera si es que como hasta ahora el Estado no actúa.

Hace ocho años que una familia oriunda del barrio 26 de enero se instaló en la vivienda de Pablo Iglesias al 2980, barrio Vandor. Allí llegaron “los Corvalán”, con sus conflictos a cuestas y la decisión de aprovechar una casa abandonada, que por haber sido hipotecada años antes a su último propietario, se encontraba a disposición de un Fondo Residual y en una situación confusa de papeles.

“La casa la hipotecó un banco que luego quebró. Sus antiguos dueños desaparecieron y el lugar fue abandonado. Estas personas llegaron un día, hace cerca de 8 años y se instalaron hasta ahora”, dijo Gustavo uno de los vecinos del lugar.


Han sido años de padecimientos, de robos sistemáticos, de violencia verbal y física. Los ocupas no sólo ganaron la casa sino también el barrio, a partir del miedo y de manejar códigos distintos al común denominador de la gente de la zona. Nadie podía con ellos.

Un bastión delictivo.

Quienes viven cerca de la vivienda que ocupaba Corvalán, con su pareja Natalia Soledad Infante y varios hijos, señalaron que la casa comenzó siendo un lugar donde se guardaban objetos robados en otros puntos de la provincia. Hasta que un día, los asaltos empezaron a ser en las cercanías.

“Era un aguantadero de drogas y caudales de robos. La mujer que allí vivía con sus hijos tiene una causa por desfigurarle el rostro a una docente y fue imputada por lesiones leves y amenazas. Juan José Corvalán tiene varias, pero la última que se le imputó y por la cual se pudo allanar la vivienda fue robo en poblado y banda”, señaló un policía de la comisaría 50, que sigue el caso desde sus comienzos.

“Nunca nadie se animó a denunciar por temor a represalias. Llegó un momento en el que robaban a unas cuadras y caminando se llevaban el botín para después guardarlo en la casa. Afortunadamente, un vecino muy valiente denunció a Corvalán y luego lo reconoció. Eso permitió detenerlo y obtener una orden de allanamiento para entrar al domicilio. Se encontraron muchas pruebas y elementos robados”, comentó la misma fuente.

Los vecinos recuperaron el barrio

Luego de la detención del hombre de la casa y ante la inacción de los organismos del Estado, los vecinos planearon tomarla. No fue de un día para otro, recibieron el apoyo del Ministerio de Seguridad en la figura de Emilio Caram y se puso en conocimiento al fiscal Lauro Monticone. El domingo avanzaron contra el domicilio para echar a los violentos y conflictivos ocupantes.

La vivienda se encontraba en deplorables condiciones edilicias, por lo que está siendo refaccionada y puesta en estado habitable. Allí se instaló Noelia Hoffman con sus dos hijos, vecina del barrio y cuya situación es compleja por tener una nena discapacitada. La intención es que ella pueda vivir ahí con el apoyo de todo el barrio. Incluso ayer, recibió ayuda social de la intendencia de Godoy Cruz.

En el fondo de la casa se encontró un altar a San La Muerte, con objetos que demostraban había sido venerado recientemente. Los vecinos se encargaron de hacerlo desaparecer.

“Es increíble lo que pasó acá. Son personas mayores que ahora los ves tomando mate en la puerta de la casa para que los familiares de Corvalán no vengan a querer recuperarla. Nosotros los hemos apoyado poniendo una custodia policial, pero no durará mucho tiempo más. Hay ocho denuncias de amenazas en la comisaría 27”, expresó el efectivo que más ligado al problema está y que destacó también la necesidad de prestarle una ayuda a través de Acción Social, a la familia que ahora está en la calle. “Sería la única forma de cerrar el círculo”.


A su vez, los vecinos saben que necesitan blanquear la ocupación para no incurrir en una acción por izquierda. “Nosotros pretendemos administrarla como junta vecinal. Esta mañana visitamos al fiscal Monticone para solicitarle que avale esta situación pero él se abrió de la causa, dice que hasta acá llegó. Lo que vamos a hacer es poner seguridad privada en la casa y de ahí en más ver como continuamos”.

Lo particular de esta situación, es que al no existir una denuncia por usurpación, ni poder afirmarse quién es el propietario o cual es el carácter de la propiedad, no se está ni se estuvo nunca ante una usurpación efectiva.

No obstante, ahora en calle Pablo Iglesias casi esquina La Plata, sólo se ve un móvil policial. Luego de varios días los vecinos del barrio Vandor prefieren estar en casa. Al fin y al cabo, después de mucho tiempo, pueden descansar tranquilos.