Corea del Norte es una de los regímenes más cerrados y dictatoriales del mundo. Con el poder transmitido de generación en generación de una familia, aunque es una de las naciones más pobres ha desarrollado una carrera científica y armamentista para desafiar a Occidente y mantener a raya a Japón, Rusia, y su único aliado, la China comunista.
El presidente de Corea es un misterioso joven de 30 años, Kim Jong Un, que sucedió a su padre Kim Jong Il. Es el tercero de los hermanos. El primero cayó en desgracia cuando quiso entrar a Disney con pasaporte falso. El segundo fue descartado por su propio padre a raíz de sus tendencias sexuales. Y el tercero es el que tiene el dedo sobre el botón rojo.
El joven Kim Jong Un acaba de hacer esta madrugada una prueba nuclear subterránea con un misil intercontinental de 10 kilotones, lo que provocó un falso terremoto de 5.1 grados en la escala de Ritcher. Para tener una idea de qué se trata, la bomba que destruyó Hiroshima fue de 13 kilotones.
Es incomprensible que en el mundo exista una dictadura retrógrada y peligrosa como la norcoreana, sobre todo cuando sus “primos” de Corea del Sur son un verdadero ejemplo de desarrollo.
Corea del Norte hoy es objeto de repudio mundial y preocupación y de apuradas reuniones de Seguridad en las Naciones Unidas. Su presidente es considerado un joven impredecible y poco confiable, y acaba de amenazar con más pruebas.
Corea y su misil son pruebas de que el mundo no está a salvo.