Desde el viernes que el servicio meteorológico nacional venía emitiendo alerta meteorológico en el centro y noreste de Mendoza por tormentas que tenían previsto intensificarse este domingo y que finalmente alcanzaron intensidad de fuerte a severas, provocando ráfagas de viento y abundante caída de agua en cortos períodos de tiempo, fuerte actividad eléctrica y caída de granizo.
El gran caudal de agua en un breve período de tiempo provocó automáticamente que las calles del Gran Mendoza se inundaran rápidamente, por supuesto, producto de la gran cantidad de basura acumulada en las acequias, que sirven como desagües ante estos casos.
La que supo ser la Ciudad más limpia del país no tiene mucho para diferenciarse con Capital Federal y Gran Buenos Aires, lugar que se inunda gravemente por la continuidad de las lluvias, que viene arrojando características desastrosas cada tres meses, según previeron científicos climatológicos.
Entonces, ¿cómo puede ser que siendo una provincia caracterizada por cada vez más esporádicas lluvias pasemos, en 10 minutos, a inundarnos completamente? ¿Qué pasaría si producto de las alteraciones climáticas estas tormentas se repiten cada vez más? ¿Cuándo aprenderemos como sociedad a no utilizar un histórico sistema de riego como basurero común?
Desde la puerta de MDZ, se pudo ver cómo la calle Bandera de los Andes acumuló casi 15 centímetros de agua en menos de 15 minutos.
5 minutos de lluvia
10 minutos de lluvia
15 minutos de lluvia
El trole y el auto no pudieron seguir avanzando