Enterate cuáles son los remedios de venta libre que te pueden dañar

Se cree que los remedios de venta libre son casi inocuos, pero no es así. Todos los fármacos tienen efectos adversos. Riesgos, síntomas y advertencias de ANMAT.

Existe una creencia que es casi pueril, instalada en la sociedad, no solo mendocina sino también nacional. Es aquella que asegura que los remedios de venta libre no tienen contraindicaciones. Esto es, que esos medicamentos solo aportan beneficios y nada de efectos adversos.

Ello ha llevado a que se incrementara la automedicación y, de manera consecuente, los problemas que esta trae aparejados. Es que, venta libre no es sinónimo de inocuo. Pocos saben que muchos remedios que hoy se venden sin necesidad de receta médica, alguna vez la necesitaron. Se explicará más adelante.

Como sea, hay personas que experimentan efectos adversos ocasionados por fármacos de venta sin receta, aunque los utilicen de forma correcta. Por ejemplo, la anafilaxia, una reacción alérgica grave y rara ocasionada por analgésicos como la aspirina, el ketoprofeno, el naproxeno o el ibuprofeno, puede producir urticaria, problemas respiratorios y colapso cardiovascular. Estos fármacos pueden también irritar el aparato digestivo y causar úlceras a cualquier hijo de vecino.

Otro mito lo representa la aspirina, el analgésico de venta sin prescripción médica más antiguo y barato. Su nombre científico es ácido acetilsalicílico y, al igual que otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos, bloquean la enzima cicloxigenasa, que es crucial para la creación de prostaglandinas. Las prostaglandinas son sustancias similares a las hormonas que alteran el diámetro de los vasos sanguíneos, elevan la temperatura corporal como respuesta a la infección y desempeñan un papel crucial en la coagulación de la sangre, además de otros efectos. La liberación en el organismo de prostaglandinas como respuesta a una lesión (quemadura, rotura, torcedura o distensión muscular) produce inflamación, enrojecimiento e hinchazón.

Dad o que las prostaglandinas desempeñan un papel protector del aparato digestivo contra el ácido gástrico, tomar aspirina o un fármaco similar puede causar trastornos gastrointestinales, úlceras y hemorragias. Ergo, todos los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, incluyendo la aspirina, pueden causar acidez, indigestión y úlceras pépticas.

Jorge Domínguez, médico y ex trabajador de ANMAT explicó a MDZ que la aspirina puede interferir con la coagulación de la sangre: “Los pacientes que la toman presentan un mayor riesgo de hemorragias y aquellos que se lesionan con facilidad son especialmente vulnerables. Cualquier paciente con procesos hemorrágicos o presión arterial alta no controlada debe evitar la aspirina”.

El mismo profesional asegura que, si se usan simultáneamente aspirina y remedios anticoagulantes se puede provocar una hemorragia grave.

En el caso de niños y adolescentes que tienen o pueden tener gripe o varicela no deben tomar aspirina porque pueden desarrollar el síndrome de Reye. A pesar de ser poco frecuente, el síndrome de Reye puede tener graves consecuencias, incluso la muerte.

En un documento titulado “Los medicamentos de venta libre y sus riesgos”, la ANMAT advierte sobre el hecho de que “el número de especialidades medicinales de venta libre se ha incrementado en los últimos años, debido a la presencia de productos nuevos y de otros ya existentes que han cambiado su condición de expendio”.

Ante esa situación, el organismo que regula los medicamentos, asegura que, aunque sean de venta libre “no debe entenderse que pueden ser consumidos indiscriminadamente y sin tomar ninguna precaución”.

Y brinda algunos consejos al respecto: “En primer lugar, es necesario tomar conciencia de que un producto de venta libre no debe emplearse para conseguir un efecto diferente de aquel para el que fuera inicialmente concebido y aceptado por la comunidad médica y la autoridad sanitaria. Esta situación se presenta, por ejemplo, con quienes consumen aspirina para prevenir resfriados, haciéndose eco de una ‘leyenda popular’ que carece de todo basamento científico. Incluso se han registrado casos de personas que toman varios comprimidos por día sin necesitarlo y que, como consecuencia de ello, han sufrido trastornos digestivos o hematológicos perfectamente evitables”.

Hablando de resfriados… se han identificado más de 100 virus como responsables del resfriado común y todavía no se dispone de un tratamiento curativo concreto. Se gasta muchísimo dinero tratando de curarlo, pero la ciencia ha demostrado que si un individuo no toma nada el resfriado desaparece al cabo de una semana.

Hay un dato aún más preocupante: los niños son especialmente propensos a contraer resfriados y a recibir medicación.

Haciendo historia

Allá lejos y hace tiempo muchos fármacos eran accesibles sin prescripción de un galeno. Antes de que existieran los organismos oficiales competentes, casi todo se podía introducir en un frasco y vender como un remedio seguro. Hasta la cocaína y el opio se vendían sin la venia de un médico.

Al paso del tiempo, se refrendaron normas que intentaron poner orden y clarificar la diferencia entre fármacos con y sin prescripción de un profesional. Los fármacos con prescripción médica eran compuestos que podían provocar dependencia, ser tóxicos o inseguros para el uso excepto bajo control médico. Cualquier otra sustancia se podía vender sin prescripción médica.

Con el tiempo, ese concepto varió: los fármacos de venta sin prescripción médica debían reunir los requisitos de seguridad y eficacia al mismo tiempo. Se trató de un trabajo engorroso que fue perdiendo rigor al paso de los años.

Por ello, en los últimos tiempos, muchos fármacos que se vendían con prescripción médica han pasado a venderse sin receta. El principal motivo argumentado es la necesidad de que la sociedad toda pueda acceder a ciertos remedios. En buen romance, igualar para abajo.

Concluyendo

Todos los medicamentos tienen beneficios y riesgos, es decir, se deben tolerar algunos riesgos si se quieren obtener los beneficios de estos. Sin embargo, se debe definir un grado aceptable de riesgo.

La seguridad de un fármaco de venta sin prescripción médica depende de su uso adecuado. El uso apropiado lo determina con frecuencia el propio consumidor, por lo que cabe un margen de error. Por ejemplo, la mayoría de los dolores de cabeza no son peligrosos, pero en casos excepcionales un dolor de cabeza puede ser una señal de alarma que indique la presencia de un tumor o una hemorragia cerebral. De la misma manera, lo que parece ser acidez de estómago podría ser la alarma de un inminente infarto cardíaco.

Por último, una recomendación: siempre debe emplearse el sentido común para determinar si un síntoma o dolencia es leve o requiere atención profesional. Por eso, nunca mejor la frase: “Ante cualquier duda consulte a su médico”.