Los "narcos VIP" versus la pacatería de Mendoza

Mientras en Buenos Aires se desnuda día a día la trama de los “narcos VIP”, en Mendoza nadie quiere hablar sobre drogas. ¿Hipocresía menduca?

En estas horas, persisten los coletazos del escándalo generado por la captura de la banda “narco VIP”. Los medios de Buenos Aires no se cansan de develar cada día un nuevo costado de la trama y no temen hablar de aquellos “famosos” que aparecen vinculados a la trama.

Conocidos periodistas no cesan de mencionar el tema y de darle micrófono a Viviana Vitali, ex pareja del hoy cuestionado Rodolfo Bomparola. Algunos lo hacen con mayor seriedad, otros con menos, pero el tema no se esconde bajo la alfombra de la hipocresía.

En Mendoza, esto jamás hubiera ocurrido. Por caso, cuando ocurrió la muerte del rugbier Cristian Puleo, en el marco de una fiesta plagada de drogas y alcohol, los mendocinos prefirieron mirar para otro lado: “Si no hablamos del tema, es como si no hubiera ocurrido”, pensó más de uno.

MDZ inició un debate sobre las drogas casi en soledad a partir de ese momento, mostrando todas las aristas de una problemática que empieza a cobrarse la vida de aquellos más jóvenes.

Se habló de los estupefacientes y los mitos respecto a su supuesta inocuidad, se puso sobre el tapate el inicio del crimen organizado vinculado al narcotráfico y hasta se expusieron los lugares donde los dealers suelen vender narcóticos. Todo ello ante una sociedad que no quiere escuchar hablar de este fenómeno.

Esa actitud fue la que llevó al estado de situación en el que hoy vive Mendoza, donde las drogas han devastado a los más jóvenes (y adultos también).

¿Hasta dónde persistirá el silencio, siempre cómplice?  ¿Qué más tiene que ocurrir para que se empiece a poner sobre el tapete esta problemática?

Los mendocinos deberíamos aprender a veces de estas lecciones inesperadas, que surgen de los lugares menos sospechados. Será en beneficio de todos.