¿Por qué la llegada de fin de año nos bajonea?

Para muchos es un tiempo de festejos y alegría, para reunirse con seres queridos y disfrutar. Pero para otros es una época de estrés, nostalgia, tristeza, ansiedad y hasta depresión. ¿Cuáles serán las causas?

Foto: Web
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Varios estudios, a lo largo de los años manifiestan que la llegada de las Fiesta; Navidad y Año Nuevo, son motivo de un nuevo planteo de vida y hasta de algunas patologías psicológicas. Uno de ellos, más precisamente el que se realizó en Madrid de la mano del centro especializado en el control del estrés y la ansiedad, el 44% de la población afirma que la Navidad es un momento del año que le produce un aumento del intenso estrés.

Además hay ciertas actividades que aumentan, esbozando un crecimiento de la ansiedad, en esta parte del año. Hablamos de las compras, la asistencia a eventos sociales, los gastos excesivos, el cansancio, las enfermedades, las discusiones, los enfrentamientos y las fuertes crisis que generan un cambio.

Es por eso que el Licenciado Muñoz, presidente del Colegio de Psicólogos de Mendoza, le atribuye la responsabilidad a la construcción social. “Este fenómeno tiene que ver con el final de un ciclo arbitrario, es decir construido socialmente pero que no está relacionado con la forma en que las personas se paran frente al mundo”.

Pareciera que el propósito cultural es culminar un año lleno de éxitos y brindar por uno mejor que vendrá. “Pero lo cierto es que no hay determinaciones científicas que indiquen que esto tenga que ser así y para todos por iguales”, opinó Beto Muñoz.

Muchas personas sienten que las fiestas, en lugar de ser espacios de reunión y unión familiar, son momentos que muchas veces generan conflictos y malestares. Otras veces, las fiestas son también momentos de angustia por aquellos que no están, que ya no pueden compartir con nosotros una mesa navideña y cuya falta se siente particularmente en esos días.

Para lo que el Licenciado explicó: “El sentimiento de nostalgia por alguien que no está, es absolutamente normal en esta época del año. Pero es la misma sensación que uno experimenta un domingo en familia cuando sabe que esa persona ya no está más”.

Además los mensajes de los medios de comunicación plantean ciertas actividades que parecieran obligatorias; las vacaciones, los regalos, la casa, el auto, los valores materiales sobre los sentimentales. El consumismo como objetivo principal y la falta de los bienes materiales como el fracaso total.

“Si estamos bien parados frente al mundo, atentos a las señales de alarmas y con una actitud personal crítica estas cosas no deberían afectarnos. No son más que imposiciones de la sociedad en la que vivimos”, dijo Muñoz. Y agregó:

“No hay motivos para sentir crisis y angustias, si sabemos a dónde vamos y qué queremos. Tenemos que saber que esta etapa no tiene relación con los análisis y compromisos personales.”

Quizás es un momento en que cualquier situación de conflicto o amenaza genera ansiedad y frustración. La ansiedad comienza a vivirse como el presagio de momentos difíciles a atravesar y las emociones negativas comienzan a embargarnos en una etapa que, para algunos, supone cansancio y estrés laboral extra. Pero tal como lo indica el profesional, “no empezamos el año con la energía al cien por ciento y la finalizamos con las energía al cero por ciento. De eso también depende nuestra visión frente a la sociedad, es una decisión personal no estar sujetos a los avatares de la humanidad”.

Según la licenciada Virginia Martínez, es importante ser concientes de que no hay que generar grandes expectativas alrededor de las Fiestas, ya que la vida no se termina el 31 de diciembre.

También es importante hacer lo que nos gusta y lo mejor posible, con objetivos reales.

Tener un ánimo conciliador y más relajado, aceptar las diferencias y los posibles imponderables que puedan surgir, tomarlos con calma y buscar una solución práctica.

Ser conscientes de que estamos en una época del año que nos genera exigencias de muchas clases, y no debemos ceder ante ellas.

Compartir y celebrar con otros nos restituye a los propios espacios de disfrute almacenados en nuestro cerebro. Hay que enfocar nuestra energía positiva en cosas simples.

“Cada individuo tiene sus tiempos para realizar sus proyectos personales y culminarlos pero de ninguna manera está relacionado con la llegada de un nuevo año. Tener una visión crítica ante eso y no dejarse condicionar por las imposiciones sociales ayuda a mantener la salud mental”, destacó el psicólogo.

Y cerró: “Evitemos estandarizarnos, cada persona es distinta y afronta sus tiempos y realidades de formas diferentes”.