La noche de Futbol Sala, no terminó de la mejor manera para los familiares y jugadores que esperaban celebrar la final de la Liga Mendocina de esa categoría de la forma más tranquila.
Es que anoche, un joven de 29 años -Gustavo Pelegrina- fue asesinado luego de que un grupo de encapuchados ingresara al lugar con armas de fuego y piedras, y comenzara a disparar contra los presentes.
Según el relato de alguno testigos -de los cuales no se darán nombres para resguardar su identidad- e información que pudo recopilar MDZ, el hecho comenzó aproximadamente a las 23:15, mientras los equipos jugaban el segundo tiempo de la final entre San Martín de Porres y Poliguay. En ese momento, un grupo de entre 20 y 40 personas, ingresaron al lugar encapuchados -algunos con cascos- con piedras y armas de fuego, y comenzaron a disparar y a arrojar las piedras contra la tribuna en la cual había unas 300 personas aproximadamente.
Según lo que comentó un testigo presente a este medio, “en el pasillo principal de ingreso a la cancha había gente apostada fumando, que según decía 'estaba con unos amigos afuera' ”.
Mientras, en la tribuna, los presentes eran familiares y amigos de los jugadores, entre los cuales “habían unos pibes con camisetas y bombos de la Lepra (Club Independiente Rivadavia), pero no eran de la hinchada, sino amigos de amigos que tenían bombos como cualquiera puede tenerlos”
Otra persona que vivenció el brutal hecho contó a MDZ que “el Quico -quien aparentemente le disparó a Gustavo Pelegrina- entró a la cancha mientras estaba por comenzar el partido y se quedó mirando a los que estaban con los bombos, después se fue y al rato aparecieron los encapuchados y comenzaron a atacar a la gente”.
Al parecer esta persona habría informado al grupo atacante -del cual varias de las personas identificadas no superan los veinte años- que había hinchas de la barra de la Lepra y, como existe una histórica rivalidad entre los clubes, integrantes de la hinchada Atlético Argentino llegaron y atacaron a matar, con la intensión de ir contra ellos.
Se la ligó de arriba
Los testigos contaron que la noche del jueves en el Poliguay fue terrible y, aunque el hecho es reciente y están muy conmocionados -algunos relataron lo sucedido con lagrimas en los ojos- todos destacan que Gustavo Enrique Pelegrina de 29 años, el joven padre de tres hijos que murió anoche a causa de un disparo en la sien, no era hincha ni estaba jugando el partido, solo había ido a ver la final y alentar a sus compañeros, tampoco estaba con los de los bombos leprosos. “Se la ligó de arriba”, dijeron los entrevistados al recordar el hecho.
Cada uno de los testigos, con un relato distinto, pero con la misma intención, contó el terror que vivió esa noche.
“Todos fuimos con la ilusión a la final y pasó lo que pasó”, comentó un presente a través de las redes sociales. “Al parecer invitaron a unos chicos 'barra bravas' de la Lepra que llevaron sus bombos y trompetas y alguien les avisó que estaban dentro del Poliguay -a los hinchas de Argentino-entonces cayeron dos hombres con los cascos puestos, armados, con proyectiles y empezaron a tirar hacia todos lados (…) lo primero que hice fue correr a donde al estacionamiento y me metí debajo d un auto. Luego me enteré que habían dos autos, con disparos ahí mismo. Gracias a Dios no me pasó nada, porque yo estuve todo el tiempo escondido ahí”, agregó.
En el Futbol Sala no hay hinchas violentos, estos son vicios de cancha grande
Otro testigo destacó además el mal accionar de la Policía, la cual, a pesar de estar a 15 cuadras del lugar tardó 25 minutos en llegar al lugar, de la misma manera que la ambulancia.
El mismo contó: “El hecho fue ajeno a todos los que estábamos en el recinto -unas 300 personas- por eso pensamos que alguien avisó. Habían bombos e insignias de la Lepra, pero eran amigos de amigos".
"En el Futbol Sala no hay hinchas violentos, estos son vicios de cancha grande, no de nosotros”, destacó el testigo.
Fue muy feo. Tuve mucho miedo
En tanto, una señora mayor que estaba allí, viendo a su nieto jugar la final, en compañía de su sobrina de 17 años, manifestó que el momento fue "casi de ciencia ficción" y, llorando, contó que ella no podía salir, ya que estaba en el tercer escalón de la tribuna y le constaba bajar, a la vez veía cómo los encapuchados disparaban.
“Fue muy feo. Tuve mucho miedo, más que por mí, que ya soy vieja, por los muchachos y por mi sobrina”, comentó la mujer de unos 67 años aproximadamente.
La mujer además agregó: “Uno tenía una remera colgada en el cuello, yo lo tenía enfrente, disparó varias veces, pero no le salían los disparos, sino hubiese muerto más gente”.
Algunos presentes, que contaron parte del relato y otros que conviven continuamente dentro del polideportivo, en sus alrededores y algunos hinchas de Atlético Argentino, identificaron a los atacantes como “el Pepi”-hermano de pipo, jefe de la barra brava de ese club-, “el Tonga”, “el Quico”, “Matías Medina”- ex jugador de Argentino- y “Kufa”.
Según el relato de las personas entrevistadas por este medio, “Quico” es quien entró, vio a los hinchas de la Lepra e informó a los demás,, y también es el presunto autor del disparo que terminó con la vida de Gustavo Pelegrina.
“Quico” al igual que “el Tonga”, viven en el barrio Pedro Molina II, a una cuadra de la calle Gomensoro, de Guaymallén. Mientras que las otras personas apuntadas viven en el barrio Ferroviario, según los testigos que presenciaron la noche.
“Matías Medina”, conocido en el ambiente por haber jugado en el club al cual salió a defender, “esperó que entraran todos los encapuchados y cerró el portón del poli para que nadie pudiera salir”, agregaron los presentes a MDZ. En tanto "el Kufa", -a cara descubierta- sólo tiraba piedras.
Aunque el hecho está a cargo de la Fiscalía Nro 8, toda la cúpula policial está trabajando en el tema. Esta mañana, el jefe de la policía, Juan Carlos Caleri, pidió que se comunique cualquier información o pista que sirva para esclarecer el caso.
Es importante destacar que en el lugar de hecho, no había policías ni seguridad privada en el momento de los sucedido. Los malvientes ingresaron por la puerta principal del lugar y escaparon por la playa de estacionamiento, que está del lado este.
Así quedó el portón.