“¿Me podés llamar en cinco minutos, tengo el local lleno y estoy solo”, me preguntó el vendedor de una vanguardista casa de ropa para hombres.
De la misma forma manifestó su locura “navideña” una vendedora de una lencería de un famoso centro comercial: “Estoy a mil, así no llegó al primero”.
“Anoche entré a Walmart a las 21 horas y salí a las 2 de la mañana. Un caos total”, contó Marcos, quien hace poco se fue a vivir solo y desea estrenar sus vajillas para el 24 a la noche.
“Mucha gente `miroteando´ toda la semana y a último momento viene y se lleva todo con el descuento. Un 40%, es un montón”, contó Silvina en representación de Ay Not Dead, quien además destacó que el mendocino no está “gorroneando” absolutamente nada”.
Si por algo nos caracterizamos los mendocinos, es por dejar todo a último momento. Vivimos en una provincia donde la siesta, los feriados y las conmemoraciones son sagradas. “El mendocino ama descansar, tomarse su tiempo y elegir con cautela”, destacó un contador que maneja las finanzas de un gran centro comercial.
Es que parece que elegir es una cuestión de afinidad. La mayoría de las mujeres consultadas manifiesta que los regalos de sus hijos y maridos siempre son comprados unos días antes y hasta unos meses antes. ¿Pero qué pasa con los suegros, suegras y cuñados?
“Siempre el último es mi suegro, nunca sé qué regalarle”, contó a MDZ @nzudaire, que aprovechó el break de Palmares para comprar.
“El fin de semana resultaba ideal para ir de compras pero no lo hice por dos motivos: uno porque todavía no cobraba el aguinaldo y porque moría de calor”, contó Natalia que siendo las 22 horas del 23, todavía no salí de su casa. “Los shoppings están abiertos hasta las 24, tendría que ver a qué hora salgo. Excelente plan para un lunes a la noche”, dijo entre risas.
24 horas
Algunos mendocinos apostaron a los lugares que atienden al público durante todo el día y eligieron horarios anormales para hacer las compras de la mesa navideña. ¿Las consecuencias? Largas filas en las cajas, pocos productos y peleas entre los usuarios que buscaban ofertas.
Ana contó: “ Esta mañana compré los regalitos y cosas para fabricar presentes. Pero me acordé que no compré la comida que tengo que llevar”. Como ella, cientos de clientes se “coparon” con los regalos para rellenar el árbolito pero no se animaron a pisar un supermercado. ¿Las opciones? Los mercados y despensas de los barrios. “Carísimo”, dijo Martha y agregó: “Es el precio de la comodidad”.
Así los shoppings y centros comerciales apostaron, un año más, a la estrategia “hasta las 24 horas”, allí cerca de las 22 y con increíbles descuentos, los mendocinos colmaron los locales y hasta desataron batallas difíciles de ganar. “Me peleé con una clienta que se quería llevar la última colchoneta de pileta que me pidió mi sobrina. Tenía un 20 por ciento de descuento. Cuando la clienta se descuidó me fui con el inflable en la mano”, contó Agustín, que cumplió al pie de la letra los pedidos de Papá Noel.
Además destacó que consiguió excelentes descuentos en las casas deportivas y no invirtió mucho tiempo recorriendo.
Basta de regalos prácticos
“Los pijamas no deberían estar en las listas de Navidad”, manifestó Belén.
“Todos los años, una bombacha rosada. Estamos hartas”, contó Macarena que acompañó a su hermana a la Peatonal Sarmiento con la intención innovar con los regalos femeninos.
“Compramos pañuelos, collares y aros. Útiles, originales y baratos”, agregó su hermana.
Parece que el tema de la bombacha rosada es un factor común en las familias mendocinas. Es que según cuentan las abuelas, para algunos tiene un origen pagano ligado a la procreación y la fertilidad. Mientras que para otros, se relaciona con la práctica de los creyentes que el tercer domingo de Adviento encendían una vela rosa como símbolo de la alegría que les generaba la llegada de Jesús al mundo.
“Entró al local una señora que se llevó veinte vedetinas rosadas. Sin diferenciar talle, modelo ni gama. En cinco minutos resolvió el problema”, contó una vendedora de lencería que adelantó que estas prendas jamás deben faltar en estas casas.
Los hombres también manifestaron estar cansados de recibir calzoncillos, medias y vinos. “Parece que no existe otra cosa”, dijo Felipe y adelantó: “Si este año me regalan un vino más, pongo el grito en el cielo”.
Cargo de conciencia
Otros de los factores que hizo mover a los mendocinos es la sensación de llegar a un lugar con las manos vacías. Aunque algunas se percataron de que la comida no falte, muchos apostaron a utilizar lo que había en casa.
“No tenía pensado hacer ningún tipo de compra este año, hasta que llegó mi marido con un par de lentes de sol y me obligó a pensar en un regalo a último momento”, narró Eliana, que siendo las 23 horas del lunes decidió entregarse a la racha del 24 por la mañana.
Por su parte, Clara dijo que con intenciones de viajar y no estar en la provincia podía “safar” de los regalos. “A último momento mi marido me avisó que no íbamos a poder viajar por cuestiones laborales. Especulé hasta último momento, último momento que se transformó en seis horas antes de las Fiestas”.
De 50 personas consultadas el lunes por la tarde, solo 10 había comprado los regalos unos días antes, el resto todavía estaba decidiendo.
Bueno, bonito y barato
Algunos vendedores mostraron estar cansados del paseo y el amague. “Hubo mucho cliente que se pasó la semana mirando y esperaron el último día para comprar, porque las ofertas realmente eran importantes”, contó Paula, representante de una prestigiosa marca nacional.
Pero, Silvina afirmó ver a los mendocinos entusiasmados con las compras. “Es cierto que dieron vuelta toda la semana pero hoy 23 están haciendo compras bastante importantes”.
Las lencerías, joyerías y lugares de accesorios fueron las más recurridas para elegir regalos femeninos. Allí realmente se cumple la ley de las tres B; bueno, bonito y barato.
No fue así el caso de los regalos masculinos, parece que las mujeres se la juegan un poco más. “Una de las prendas favoritas fueron las camisas para hombres. Las mujeres eligieron calidad y buen gusto”, agregó Silvina.
“Esperando el aguinaldo”, contaron a MDZ algunos lectores. “Hace unos día había elegido que íbamos a comer y dejé todos los gastos previstos, en cuanto me enteré que cobré el aguinaldo salí a buscar regalos”, dijo Mabel que solo se maneja con efectivo y prefiere esquivarle a las “tentadoras” promociones con tarjetas de crédito.
El sentido estricto de regalar como celebración del nacimiento de Jesús no ha existido nunca en el Cristianismo. En realidad, los orígenes de las ofrendas están en la tradición pagana. Encontramos muy antiguas tradiciones o llevándolo al terreno antropológico, antiguos ritos, que nos hablan de la acción de gracias por el advenimiento de un nuevo año.
No es un buen hábito intercambiar regalos, aunque sea Navidad o Año Nuevo si no ponemos amor en ello, si no lo hacemos con sinceros buenos deseos, o afecto sincero. Un detalle, un presente que simplemente simbolice augurios hacía los nuestros.
Chiquito, poquito y sencillo pero que manifieste aquello que sentimos por la familia y los amigos. Quizás habrá que ir pensando unos días antes en las personas que apreciamos para no sentir que el 24 se acaba el mundo. Quizás habrá que dedicarle más tiempo y dedicación a esos que “amamos”. Si los mendocinos somos tradicionalistas, familiares y afectuosos, ¿por qué siempre dejamos todo para último momento? ¿Habrá que reflexionar para los próximos años?