Llegó la hora de construir una casa para Ramón Orozco

El linyera desplazado a los confines de la ciudad, podría tener vivienda: un grupo de personas se reunirán para levantarle una casa.

Foto: Ulises Naranjo.
Foto: Ulises Naranjo.

Después de todo, de tanto, tal vez la historia de Ramón Orozco, que venimos contando desde hace años, tenga un final feliz.

Ceñido resumen: lo conocimos al ser desplazado, luego de una docena de años de vivir en los galpones de la ahora Nave Cultural. Se fue bajo un árbol, donde armó un reparo, que compartió con otros desgraciados. Después, lo echaron de ahí también, unos metros más allá, bajo el sol, con la oculta intención de sacárselo de encima. Lo lograron y terminó, gracias al apoyo de mucha gente que demostró preocupación y ocupación por su destino, en un asentamiento ilegal al oeste de La Favorita, llamado “Néstor Kirchner”.

Es lo mejor que se pudo conseguir para él.

Ahora, luego de meses de recolección de materiales, aquellos que lo quieren van a construirle un hogar.

Así las cosas, el domingo, a las 10, en la rotonda del Zoológico, un grupo se reunirá con palas, picos y herramientas por el estilo, para iniciar los trabajos. Estamos todos invitados, por supuesto.

Eugenia Trefontane y Carla Locatelli, a cargo.

Las tareas son coordinadas por dos señoritas bien guapas a la hora de construir: Eugenia Trefontane y Carla Locatelli, con quienes pueden comunicarse para aportar materiales o mano de obra, si tienen ganas de laburar en la construcción (aquí van sus teléfonos, tomen nota para ayudar: 2613405551, 2613181003 y 4202736).

Dice Carla: “Por ahora, lo más necesario es mano de obra. Si quieren ir el domingo y si tienen pala y pico, llévenlos, porque hay que  hacer el zanjeado”,

Y completa Eugenia que, luego de la última nota, hubo alguna donación más de materiales y algo de dinero. “Incluso hubo un contacto de gente del gobierno, que parece que fue a ver el lugar y nos dijo que empecemos con los materiales que ya tenemos y cuando empiecen a faltar, nos ayudaría”.

En fin, ya saben, si el domingo quieren hacer ejercicio y tomar sol y ser parte de una iniciativa loable, están invitados. ¿Nos vemos ahí?

Quién sabe, repitamos: tal vez esta historia tenga, dentro de todo, un final feliz.



Ulises Naranjo.