Muchos de los comercios que a esta hora se ven cerrados, dejaron de atender al público ayer por la tarde. Los comerciantes bajaron sus persianas de manera preventiva, ante el temor de proclamados saqueos que finalmente se hicieron carne —por suerte— en unos pocos puntos de Mendoza.
Hay una tensa calma —latiguillo del que suele abusar el periodismo—, con expectativas de lo que pueda ocurrir con los policías mendocinos que protestan enganchados a la ola de movilizaciones policiales en 13 provincias y que quedaron estancadas anoche.
¿Habrá acuerdo finalmente entre los uniformados y el gobierno? Es la pregunta que aún nadie puede responder, más aún después de la postal que se vio anoche en los alrededores de la Legislatura cuando referentes del oficialismo local fueron insultados y salivados por puntuales manifestantes.
Los destinatarios de toda la violencia verbal y de las escupidas fueron el vicegobernador Carlos Ciurca, el ministro de Seguridad Carlos Aranda, el diputado Jorge Tanús y el Secretario Coordinador de Gabinete Eduardo Bauzá.
Según contó anoche este mismo diario, los funcionarios se fueron a la Casa de Gobierno a efectos de esbozar una nueva propuesta, la cual sería entregada a los policías a las 10 de la mañana.
Las negociaciones habían comenzado ayer mismo por la mañana con el jefe de AMUPOL Omar Alcalde. En el gobierno juran que apareció con una propuesta de incorporar 500 pesos al básico, “en blanco” para que afecte a toda la “familia policial”, lo que fue aceptado de inmediato.
Pero los auxiliares y los oficiales de menor graduación y sus familias rechazaron la propuesta. Designaron una comisión de cuatro personas, dos oficiales retirados y dos esposas de policías, pero por la noche fueron desconocidos.
Los policías exigen 9.000 pesos de básico para un auxiliar más recargos.
El fenómeno no es solo mendocino. Hasta anoche, efectivos de diversas zonas del país se mantenían en protesta o acuartelados en las provincias de Jujuy, Entre Ríos, Chubut, Santa Fe, Chaco, La Pampa, Corrientes, Tucumán y San Luis.
En esos distritos la calma también es precaria. La cercanía de las fiestas de fin de año jamás es buen complemento del descontento policial y, mucho menos, del inevitable "efecto contagio" que —está demostrado— provocan los saqueos.
Como sea, pase lo que pase, las horas que vendrán, son decisivas.