¿Quiénes son y qué quieren los saqueadores? Quien logre la respuesta a esta pregunta, tendrá la llave de los saqueos que tienen conmocionado al país y que ya generaron unos 10 muertos en pocos días.
Los hechos más virulentos -y los intentos- ocurrieron con una matriz similar en cada provincia: gente de todo tipo de clases destruyendo comercios (unos 1.900 según la CAME) y llevándose especialmente electrodomésticos de alto valor. Algunos fueron a buscar los artículos de confort que no podrían comprar. Otros fueron a saquear en camionetas nuevas, y muchos argentinos a quienes les ha flaqueado la educación y que no tenían siquiera antecedentes, fueron a llevarse alguna cosa de oportunidad por que sí, porque los vidrios estaban rotas y la ocasión era propicia.
Muchos de los saqueadores pertenecen a las zonas periféricas en casi todas las provincias en donde ocurrieron. A esa zona que llamamos "los barrios" sin saber bien de qué se trata. Un caldo de cultivo en el que conviven trabajadores que llegan al día 15 con suerte, gente de las franjas más pobres que subsisten con planes y subsidios aunque no son los menos pudientes, y el que "hace changas", y que como vive con su economía en negro no tiene chance siquiera de la ayuda estatal. Además, por supuesto, están los dealers, los pibes que se transforman en soldados de la droga, y una cantidad indeterminada de delincuentes comunes. De todo un poco. Pero a la vez un universo muy complicado.
Existen zonas en Mendoza en las que la policía no puede entrar; lugares donde los grupos organizados del delito y el narcotráfico son más fuertes que las fuerzas de la ley, entonces quedan al sentir del ciudadano común como "liberadas".
En estos barrios se da un complicado equilibrio que logra establecer una suerte de paz entre la policía, organizaciones sociales, políticas y las "bandas delictivas".
Quienes recorren cada punto de la provincia son los taxistas, y algunos de ellos consignaron como las zonas más complicadas de Mendoza: el barrio Campo Papa; el Barrio La Gloria; los Huarpes 1,2 y 3 y La Estanzuela (Godoy Cruz); La Favorita (piedemonte de Ciudad); Santa Teresita, Eva Perón y 26 de Enero (Las Heras); Pedro Molina, Alameda y el Lihué (Guaymallén); y el Bajo Luján.
Los choferes describieron estos barrios como zonas donde la droga y las armas son moneda corriente.
La mala fama de estas zonas a veces impide ver el esfuerzo de las cientos de familias trabajadoras que ahí viven, y de muchas organizaciones no gubernamentales que allí trabajan.
Es que algunos grupos organizados que viven del delito hacen que no sea posible que se les quite el rótulo de "barrios peligrosos", especialmente por las peleas que tienen lugar entre pocas familias que buscan controlar los barrios.
A estas situaciones habituales se les sumaron los disturbios ocurridos el lunes en la tarde, por el que se acusó a mucha gente que reside en las zonas mencionadas de protagonizar los robos y actos de violencia, aunque no son los únicos lugares de donde provinieron los agitadores.
Lectores indignados a causa de los saqueos se comunicaron con MDZ para señalar a los protagonistas, como fue el caso de una vecina del Barrio Molinero Tejeda 2 de Las Heras que llamó al diario para comentar que tanto un Vea como un Átomo del lugar habían sido saqueados por vecinos suyos.
"Partieron en una camioneta Ford verde y volvieron cargados de electrodomésticos y otras cosas que saquearon, y son los mismos que han venido a usurpar unas propiedades en el barrio -Manzana C- y no nos dejan vivir en paz", consignó la mujer que por temor a represalias contra ella y su familia prefirió no dar su nombre.
La misma vecina explicó que se trató de un evento organizado: "Estaban esperando que comenzaran los disturbios para robarse los electrodomésticos", aseguró.
Por otro lado, representantes de organizaciones religiosas y sociólogos coincidieron en que no fueron los más pobres los que saqueron, y lo mismo se evidenció en lo que se llevaba la gente: LCDs, cámaras digitales, celulares, y otros electrodomésticos que estaban muy lejos de poder ser considerados de primera necesidad.
El crimen organizado trabaja en los barrios, y la policía no puede actuar libremente en esas zonas para combatirlo.
Las organizaciones políticas en los barrios
Desde el Movimiento de Unidad Popular (MUP) -que trabaja en las zonas-, su secretario general, Mariano Maure, indicó que él entiende que los saqueos "provienen de grupos organizados, pero no políticos, sino de grupos que tienen más que ver con la delincuencia".
En cuanto a cómo actuaron en los barrios con respecto a los disturbios del lunes comentó que "generaron una alerta y le pidieron a los compañeros militantes que los mantuvieran informados de lo que estaba pasando y que fueran muy cautelosos con la situación".
Pero aseguró que "ninguna organización política tiene la fuerza para frenar esta situación", porque mantener el orden es tarea de las fuerzas de seguridad.
Entre la acción social y el mantenimiento de la paz
La presidenta de la Asociación Mendocina de Educación en Gestión, Miriam Godoy, explicó cómo se trabaja, entre bandas, el deseo de ayudar a los chicos y el apoyo de la policía, como instrumento de "prevención" y no como "represión", para lograr un orden.
La asociación, compuesta por distintas agrupaciones barrriales, trabaja desde hace 17 años en el Barrio Suyai, Paraguay, y en toda la zona de Guaymallén que "está detrás de las vías".
Godoy destaca la participación de la policía en los puestos de avanzada "que están localizados en la entrada de los barrios y les brindan su apoyo a la comunidad". La mujer explicó que "a veces se complica cuando se rompe una patrulla o algún móvil, pero que por lo general están bastante tranquilos".
"Entre todos pusimos ladrillos, se reparó un móvil policial y construimos el puesto. Entonces que los vecinos vayan en contra de la presencia de la policía en el barrio sería como ir en contra de ellos mismos", aseguró la mujer, aunque reconoció que "obviamente siempre hay alguien que esté en contra".
La presidenta de la asociación indicó que la comunidad en la que trabaja es "compleja, porque la gente vive con un montón de derechos vulnerados, de alimentación, vestimenta, educación, etcétera, pero que desde que se pusieron los puestos de avanzada, hace 4 o 5 años, uno los ha visto -Godoy- modificar algunos hábitos".
La mujer resaltó el acompañamiento de las autoridades, tanto de la policía como del vicegobernador para que se continúe con el trabajo, pero aclaró que el puesto trabaja en función de acompañamiento o prevención, pero no de represión.
Consultada sobre si cree que la policía puede enfrentarse directamente a las bandas, aclaró que sería imposible, porque la presencia de ellos en la zona "no fue concebida de esa manera", y la comunidad lo entendió así.
Sin embargo, gracias a estas tareas de prevención se observa un cambio en la comunidad de dichos barrios. "Están cambiando algunos malos hábitos que se habían normalizado", aseguró en tono esperanzador.
En Mendoza, entre los saqueos y los intentos de saqueos, hubo cerca de 40 detenidos. La mayoría, de estos "pibes de barrio" que se dividían entre delincuentes comunes y quienes aprovecharon la oportunidad. Hubo quienes se organizaron en grupos de amigos para ir a saquear, y quienes los hicieron en familia, generalmente con las mujeres y los niños por delante.
Cada vez que llega diciembre nos preguntamos lo mismo, cuando hay saqueos. ¿Quiénes son, qué quieren, por qué lo hacen? Preguntas sin respuestas, si tomamos el testimonio de una maestra cordobesa que llorando en TV contaba que vio a los abanderados de su escuela salir corriendo de un local de Musimundo, con los televisores en las manos. Ese, es el caldo de cultivo de los saqueos. Y eran los abanderados.
Informe: Bárbara del Pópolo.