Concretan otro secuestro virtual en Mendoza, y van…

Josefina fue víctima durante la semana de la modalidad delictiva. Aquí la tremenda historia de pánico.

Durante el último feriado largo, Josefina (57) recibió un inquietante llamado donde le advertían que su hermana había sido protagonista en un accidente de tránsito en la entrada a Chacras de Coria (por Darragueira) y que por ello estaba siendo asistida en un centro sanitario.

Puntualmente, la voz masculina que escuchaba a través de su teléfono fijo en su domicilio en Luján de Cuyo, se identificó como el policía de la guardia del Hospital Central y le pidió que se calmara, le dijo que todo estaba bien pero que su hermana podía tener problemas debido a que no tenía todos los papeles en regla de la camioneta de conducía.

Inmediatamente, le aconsejó que anotara un número de teléfono móvil (el 1569117485) y le solicitó que hablara con el Comisario Fuentes, debido a que aparentemente estaba “al lado de mi hermana” y que la orientaría para que el episodio “no pasara a mayores”.

“Imagínese que yo me puse como loca y lo único que pensaba, primero, era en la salud de Judith y en segundo término, en su situación legal. No me habían dicho en qué circunstancias había ocurrido el accidente y cuál era el problema pero la verdad es que me preocupé mucho. Entonces llamé…”, recordó.

Cuando del otro lado la atendió, supuestamente el Comisario Fuentes, “empezó a tratarme duramente e inmediatamente me dijo que la tenía a su lado a mi hermana, maniatada y apuntada con una pistola. Que si no hacía todo lo que indicaba que me olvidara de ella. Que la iba a encontrar tirada en la acequia a dos cuadras de mi casa”, agregó.

Josefina, temblando, entonces inició una fase de negociación que no duró más de 30 minutos. En principio le solicitaron decenas de miles de dólares y terminaron por acordar la entrega en una bolsa de supermercado conteniendo 25 mil pesos.

“Me pidieron una locura. Yo le dije a este señor, muy educado, culto, con acento porteño, que no tenía esa cantidad en mi casa y, bueno, sólo le dije todo lo que podía juntar y así lo hice. Entonces tuve que salir de mi casa y recorrer dos cuadras a pie, tal como me lo solicitaron. Imagínese mi miedo. Yo sentía hasta que me estaban controlando. Me quería morir. A todos los que pasaban cerca los presentía como potenciales sospechosos. Hasta que llegué a un contenedor de basura y dejé la bolsa con el dinero en el interior, y me volví a casa”, detalló.

Una vez realizado el trámite, Josefina decidió llamar al 911 y “me pidieron el número del teléfono móvil que me habían dado para realizar el contacto con el supuesto Comisario Fuentes. Y me dijeron que tenía que hacer la denuncia en la fiscalía, cosa que hice más tarde, como a las dos horas de ocurrido todo”, acotó.

Tras haber hablado con la Policía de Mendoza, Josefina recibió la llamada de su hermana que ya había sido contactada por los efectivos. “Antes, me dijo, no me había atendido porque iba manejando. Pero cuando la atendí no sólo respiré de alivio sino que ella me retó por haber sido tan estúpida de haber caído en la trampa de un secuestro virtual. Ahora cuento mi historia porque quiero que la gente esté advertida. Me enteré hoy que esto le ha sucedido a una amiga en Palmares, quien perdió 40 mil pesos y a la empleada de una vecina a quien le hablaron sobre el marido. Esto le sucede, ahora me doy cuenta, a quien se encuentra sola en casa. Las personas que se quedan solas son las más vulnerables”, reflexionó.