La lucha es desigual. Sin embargo, las instituciones educativas están dando pelea al consumo problemático de sustancias. Los detractores de esta batalla son: La crisis de valores, la amplia oferta de estupefacientes en el mercado, y a las limitadas respuestas que brinda el sistema de prevención y el ineficaz control del narcotráfico. Son muchos los doccentes que no saben qué hacer ante un caso de venta de drogas en la escuela, o ante un chico narcotizado. Lo mismo ocurre con los directivos de las escuelas. Aun así, la Escuela sigue en la pelea, convencida de que dará su mejor golpe. La esperanza está puesta en docentes, orientadores pedagógicos y también en los padres que salen a buscar respuestas para lograr la permanencia de los estudiantes en las aulas y un desarrollo saludable para la vida adulta.
“El año pasado, la realidad nos golpeó en la cara. Teníamos la sospecha de que había chicos que consumían drogas en la escuela. Después se hizo visible, algunos alumnos se dormían o se descomponían en clase. Los profesores los veían muy dispersos” reconoció Blanca Romero, directora del secundario Carlos Varas Gazari, un establecimiento ubicado en el centro de Gran Mendoza.
Las dudas se confirmaron, “cuando uno de los estudiantes reconoció que fumaba marihuana y hasta pudo decir cómo los conseguía”, explicó la docente. Ese fue el disparador para que el Consejo de Convivencia resolviera salir a buscar ayuda.
Si bien en este caso, primero se acudió a los organismos gubernamentales de acompañamiento, esta asistencia no cumplía las expectativas, ni la urgencia de la comunidad.
No obstante, es necesario señalar que funciona una Consultoría en Drogas dependiente del Programa de Prevención de Adicciones del Ministerio de Salud y desde la Dirección General de Escuela, la Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares, (DOAIT).
Consumo y venta
“Sabíamos que en el baño era el ámbito donde se vendía la droga, estábamos muy preocupados, había que pensar la forma de ayudar a los chicos y que los papás también vieran el problema”, relató la profesional y agregó que ante la falta de herramientas para erradicar el flagelo, se acercaron a Cable a Tierra.
Así empezaron a tejerse una serie de estrategias para desalentar el consumo problemático y nació el Centro Educativo Saludable, una mesa de gestión entre la Ong, padres, alumnos y docentes.
En la experiencia del Centro, “no sólo logramos la confianza de nuestros chicos para que contaran lo que les pasaba, sino que los acercamos a los padres”. Uno de los momentos más significativos, “fueron las cartas que le escribieron los chicos a sus papás, en donde pudieron decirles cómo se sentían, muchos estaban muy enojados, o se sentían incomprendidos”, comentó.
Si bien en esta escuela, como en muchas otras, los casos siguen apareciendo están entrenados para saber qué hacer.
El consumo es un síntoma
Laura Alcaraz, Coordinadora del Área de Capacitación docente e Investigación del Plan Provincial de Adicciones, alertó, “tenemos que entender que la conducta de consumo es sólo el síntoma de una situación más compleja del sujeto, no hablemos sólo de los jóvenes, el sujeto está sufriendo en este contexto sociocultural que tenemos”.
Equipo de capacitación encabezado por Laura Alcaraz (derecha de la imagen)
Y reflexionó: “La respuesta de qué hacemos con esto es más compleja, pareciera que la única es la internación, pero por el contrario es la última medida. Tenemos que trabajar en generar espacios de contención todos los actores sociales”.
Carina Stehlik, titular del programa y Alcaraz son las responsables de llevar adelante el espacio de consultoría en abordaje de consumo problemático de sustancias para las escuelas. Además, este año, pusieron en marcha una serie de capacitaciones en droga destinada a docentes y profesionales de los gabinetes de orientación pedagógica.
La consultoría recibe al año unas 200 solicitudes de escuelas. Estas son asesoradas en la planificación de acciones saludables.
Las profesionales explicaron que se asiste a cuatro colegios semanalmente, por lo que asumieron que “no son suficientes los espacios para cubrir toda la demanda”.
En este ámbito se producen reuniones entre padres, alumnos y docentes, donde aparecen emergentes como: “consumo de drogas, venta de drogas en las escuelas o en cercanías, familias que venden sustancias, o bien la presencia del uso problemático de sustancias dentro del mismo hogar del chico, esto es alcohol, juego, trabajo, comida, moda, entre otros”.
Adicciones en los jóvenes
Según el Estudio Nacional en Pacientes en Centros de Tratamiento realizado en 2010 por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), a través del Observatorio Argentino de Drogas, el 40,8 % de los pacientes se inicia en el consumo de drogas con el alcohol.
El tabaco aparece en el 32,1 % de los casos, la marihuana en el 13,6 %, la cocaína en el 6,7 %y los solventes e inhalables en el 2,9%. De los casos registrados en el estudio, el 1,5 % por ciento eran varones de hasta catorce años y el 1,7 % mujeres de ese mismo rango etario. A partir de los 15 hasta los 19, la cifra asciende a 22,4 % en varones y a 14,4% en mujeres.
En Mendoza, de acuerdo a los datos relevados en la Quinta Encuesta Nacional de Estudiantes de Enseñanza Media en 2011, en una muestra de 4.023 estudiantes (4,4% de todo el país), se estableció que:
Un 11,1% de los estudiantes consumió alguna droga ilícita en 2011 y la de mayor prevalencia es la marihuana (9,1%).
El uso sin prescripción médica de tranquilizantes alcanza al 2,4% de los estudiantes y el de estimulantes al 1,5%.
Consumió cocaína el 3,3%, éxtasis el 1,2%, pasta base-paco el 1,1% de la muestra.
Y el 2,8% consumió algún solvente o sustancia inhalable.
Más del 25% de los consumidores de marihuana y pasta base / paco y alrededor del 20% de los de solventes e inhalantes, cocaína y éxtasis, son usuarios frecuentes.
Evolución del Consumo
El trabajo también refleja que en relación a los datos relevados entre 2005 y 2011, el consumo de marihuana se duplicó en varones. Pasó del 9,7% al 18,2%. En el caso de la cocaína, la tendencia es similar: 4,0% en 2005 y 7,3% en 2011.
Respecto a las drogas de diseño como el Éxtasis, también se observó un incremento de 1,3% en 2005 y 2,0 % en 2011.
De todas maneras, el consumo más problemático visible es el alcohol: 63% en 2005 a 71,9% en 2011.
En el caso de las chicas, el uso de la marihuana va el alza de 4,9% en 2005 a 7,7 en 2011. La curva de la cocaína va en incremento, en 2005 el 1,7%, mientras que en 2011 fue el 3,2%.
Para el caso de éxtasis se registró que el 0,2% de las mujeres encuestadas probó esta droga en 2005, mientras que en 2011 lo hizo el 1,9%.
Las jóvenes ya están alcanzado a los varones en la preferencia por beber alcohol: en 2005 lo hizo el 54,8%, mientras que en 2011 el 65,7%.
Estas cifras quieren decir que para el caso de la marihuana el consumo en el 2011 es muy superior para ambos sexos, respecto de 2005. Cercano al triple para los varones y al doble para las mujeres.
Para el uso de la cocaína: los chicos muestran una tendencia creciente en años intermedios, mientras que en mujeres se duplica hacia el 2011.
Razones asociadas al uso
El estudio muestra que la actividad laboral de los estudiantes y una expectativa negativa respecto al futuro académico, al desarrollo de proyectos personales y a las posibilidades de la familia propia y de las de la localidad en la que viven, están asociados al consumo de sustancias.
Otro factor de riesgo descansa en la curiosidad de probar alguna droga ilegal y en la certeza de hacerlo frente a la posibilidad de tener acceso. Alrededor del 14,9% de los estudiantes manifestó tener curiosidad de hacerlo y el 7,4% dijo que probaría de tener oportunidad.
Mientras que, los factores de riesgo vinculados al ámbito escolar, tales como repitencia, problemas de comportamiento en la escuela, ausentismo o percepción de baja exigencia académica y disciplinaria, están asociados al consumo de drogas lícitas e ilícitas.
Los padres
El relevamiento es claro, en los casos de familias donde los padres tenían mayores acciones de protección y de cuidado en sus hijos disminuía la incidencia de consumo.
Los estudiantes cuyos padres tienen actitudes de mayor atención y cuidado respecto de la vida de sus hijos tienen una tasa de consumo de drogas ilegales del 5,1% frente al 43,6% de familias más descuidadas.
Frente a la noticia de que los hijos consumen los padres tienen distintas reacciones: “La más común es la negación y el castigo. Y hasta llegan los cuestionamientos a nosotros los docentes y directivos. No se dan cuentan que nuestros único objetivo es darles las herramientas para desarrollarse en el futuro”, subrayó Blanca Romero, directora del secundario Carlos Varas Gazari.
La Red
Para dar la asistencia y el apoyo necesario en las escuelas, se están llevando adelante una serie de acciones. Bajo un programa nacional se están formarán más de 1.000 profesionales y se confeccionará un protocolo de acción para las instituciones escolares. Aunque la urgencia excede y hay que hacer camino al andar.
Carina Stehlik asumió: “La red se está empezando a formar de a poco, con instituciones que acuden a nosotros, o nosotros somos los convocados, en estas problemáticas no hay recetas mágicas. Por eso, sabemos que muchas escuelas buscaron su forma de dar respuesta acudiendo a entidades de su entorno más cercano”.
La funcionaria analizó que la clave para dar una respuesta, “debe partir de dar un lugar a los jóvenes, desde la comprensión, saber leer lo que les está pasando, sin moralismos, abrirles la puerta sinceramente”.
Cómo actuar
Frente a un emergente como la crisis de un alumno por el consumo de sustancias en el establecimiento, Viviana Bagatello, referente de la Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario a las Trayectorias Escolares, (DOAIT) ámbito de la Dirección General de Escuelas (DGE) aconsejó, “la primera acción es llamar al Servicio de Emergencias 911 y analizar el tema con los equipos pedagógicos de las escuelas. Todos los secundarios cuentan con estos gabinetes”.
Al ser consultada de casos de consumo sostenido en el tiempo por un estudiante o grupo de chicos, Bagatello explicó que se realizan las derivaciones a la Consultoría del Programa de Salud Mental, o bien a los centros asistenciales locales.
A dónde ir
Plan provincial de Adicciones: Morón 22 Ciudad. Teléfonos: 425-3964 / 4290164. Salud_educacion@mendoza.gov.ar
DOAIT dependiente de la Dirección de Escuelas. Teléfono: 4231473
Cable a Tierra. San Martín 6919 - Carrodilla - Luján - Mendoza. Tel:(54) 0261 - 4965523. e-Mail: coopcableatierra@hotmail.com
Remar: Godoy Cruz - Paso de los Andes 1265 Tel: (0261) 4281241 remar_mendoza@hotmail.com. San Martin - Boulogne Sumer 1660 Tel: (02623) 421990