El consumo de drogas sintéticas como éxtasis y anfetaminas ha crecido fuerte entre los jóvenes en Argentina en los últimos años, según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Según la oficina, nuestro país, junto a Uruguay, Chile y Colombia lideran el consumo de estos estupefacientes en la región.
El descubrimiento de que los narcotraficantes argentinos han comenzado a producir drogas sintéticas para fiestas a nivel nacional en lugar de importarlas como en el pasado, resalta la rentabilidad del mercado local de drogas.
Las últimas novedades de este caso exponen una red integrada horizontalmente y bien organizada, para la obtención, transporte y distribución de drogas, lo que sugiere que las redes dedicadas a abastecer este mercado son cada vez más sofisticadas.
También es otra señal de que Argentina no tiene mecanismos adecuados para combatir el flujo de los productos químicos empleados en la producción de drogas sintéticas.
El país se ha convertido en un importante centro de precursores químicos utilizados en la producción de cocaína, así como un punto de tránsito importante para los productos químicos utilizados para producir metanfetaminas.
Países en desarrollo, oportunidad para el narcotráfico
Al igual que nuevos métodos para el transporte, los narcotraficantes buscan nuevos mercados. Una tendencia clave en un reporte publicado por la ONU el año pasado es un cambio en el consumo de países desarrollados a otros emergentes, entre ellos, Sudamérica.
Aunque el informe revela una leve caída en el consumo de cocaína en la región entre 2009 y 2010, del 0,9% al 0,7% de los adultos, la tendencia ha sido contraria en Brasil, donde la incautación de drogas se ha triplicado hasta las 27 toneladas en 2010.
En Argentina los decomisos crecieron 8 veces entre 2002 y 2009 según el Reporte Mundial de Drogas.
El informe destaca a nuestro país como un importante consumidor de cocaína, anfetaminas y éxtasis, junto a Chile, Colombia y Uruguay.
Además las autoridades han resaltado con preocupación la creciente tendencia al consumo en Argentina de otras drogas tan poderosas como peligrosas como la ketamina, un tranquilizante para grandes animales.