Durante y después de las elecciones, ya es un clásico que se den a conocer aquellos hechos relacionados con los distintos mecanismos ilegales que numerosos políticos utilizan para captar la mayor cantidad de votos posibles, desde el clientelismo hasta la conocida compra de votos.
Sin embargo, en la ciudad formoseña de Clorinda hay una historia muy particular que si bien refleja la vigencia de las tretas políticas locales para conseguir un voto más, no deja de mostrar la simpleza y la autenticidad que algunas personas todavía conservan de manera intacta.
La siguiente anécdota ocurrió durante la jornada del domingo en la escuela nº 17 de la ciudad de Clorinda. Hasta allí llegó un contingente de campesinos provenientes de las áreas rurales circundantes de la localidad.
Antes de proseguir con la historia, es importante explicar que, como suele suceder en toda elección, las distintas fuerzas políticas salen a buscar personas humildes para pedirles que voten por ellos a cambio de una suma ínfima de dinero.
En este caso, un importante referente local del Frente para la Victoria consiguió que un grupo de campesinos vote por los candidatos de su partido a cambio de 50 pesos. Antes de ir a votar, el político le entregó a cada uno un sobre idéntico al utilizado para sufragar, y en su interior estaba el dinero prometido.
Mientras se desarrollaba con normalidad la votación, y cada uno de los campesinos emitía su voto pactado de antemano, en una de las mesas apareció un hombre mayor (tendría alrededor de 70 años) pidiendo muy amablemente al presidente de mesa que abriera la urna donde estaban los sobres.
Palabras más, palabras menos, lo más llamativo fue la explicación que el hombre dio a los presentes: “Es que adentro del sobre dejé los 50 pesos que me dio el senador para votar por el Frente para la Victoria, y yo necesito la plata”.
Atónitos, las autoridades de la mesa le explicaron al señor que era imposible abrir la urna ahora, y que recién lo harían cuando comenzara el recuento de votos. “Bueno, espero”, habría dicho el anciano. Nadie sabe si el hombre finalmente se quedó.
Según contaron algunos vecinos de Clorinda a este medio, en esa zona es muy frecuente que los partidos políticos de todos los colores utilicen técnicas de clientelismo y compra de votos, sobre todo en los sectores más humildes. Sin embargo, no siempre suelen lograr su cometido, ya que muchos terminan finalmente votando a conciencia y no coaccionados por los “regalos”.