Hoy llegó a la provincia Alejandro Amitrano, detenido ayer en la ciudad de Paraná, a causa de la muerte de su pequeña hija de un año y medio en noviembre de 1999.
Cerca de las 19.30, llegó el detenido custodiado por policías. Bastante cambiado con respecto a la última vez que se lo vio en Mendoza, Amitrano parecía estar tranquilo, incluso esbozó una sonrisa cuando vio a los periodistas y fotógrafos.
En el lugar se encontraba el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, quién dio detalles del operativo: "La policía hizo vigilancia desde el domingo, cuando llegó la madre de Amitrano. Al otro día nos quedamos para esperar la orden de allanamiento, o si llegaba a salir a la calle, lo podíamos detener sin la orden. Finalmente salió y se lo detuvo en la vía pública".
"La detención se realizó con colaboración de la policía de Paraná, que trabajo codo a codo con nosotros. Intervinieron cinco o seis efectivos" en ese momento, explicó Aranda.
Ante la consulta si Amitrano opuso resistencia, el ministro aseguró: "Hubo un titubeo de resistirse, cuando los policías lo llamaron por su nombre, que evidentemente no usaba hace años. Entonces se sorprende e intenta fugarse pero se da cuenta que no puede ir a ningún lado".
En el operativo participaron tres efectivos de Inteligencia Criminal de la provincia, junto a la Jefatura de Policía de Paraná.
Aranda también explicó cómo fue que la búsqueda se reactivo luego de diez años. Tras el contacto que realizó un informante con gente de los medios y funcionarios, el ministro se reunió con el testigo y se dispuso seguir los pasos de Amitrano. Agentes policiales viajaron a Paraná, en la semana de las fiestas, para corroborar la información, pero resultó negativo.
Entonces llegó la información de que la madre de Amitrano podría llegar a pasar Año Nuevo o ir después de esa fecha a ver a su hijo. La madre estaba en Merlo (San Luis), luego se va a Villa Mercedes, recoge unas cosas y llega a Paraná el domingo a las 9 de la mañana, produciéndose el encuentro entre ambos. Ahí se comprueba que era el buscado.
Aranda comentó que Amitrano "usaba el apellido de la madre, Gonzáles", pero también circuló la versión de que "se hacía llamar Altamirano y lo conocían con el apodo de Gringo". Incluso, tenía una vida pública, jugaba al fútbol y la policía lo conocía porque aparentemente tras alguna gresca en un partido le hicieron una situación por falta.
En cuanto a quién tomará el caso, Aranda señaló que "algunos creen que debería hacerse cargo la Fiscalía Especial, y otros el Juez de Garantías", ya que el caso sucedió cuando estaba aplicándose el viejo Código Penal.
Finalmente, Aranda contó que a Amitrano se le harán los exámenes rutinarios y que se supone que "las próximas horas las pasará en Boulonge Sur Mer".